martes, 2 de diciembre de 2008

LAS MISIONES, CAPRILES Y LEDEZMA

El Comandante acostumbra citar una frase de Trotsky, que recuerdo así: “toda Revolución necesita del látigo de la contrarrevolución para avanzar”. Sentencia de la que apreciamos su sabiduría a medida que avanzamos en la Revolución Bolivariana.
Los oligarcas que tomaron posiciones en las pasadas elecciones regionales, despliegan su plan: Están en la fase de acumulación mediante el engaño y el temor, luego pasarán a la fase de asalto a la Revolución. Esta nueva postura, diferente a la del enfrentamiento directo, merece estudio.

En esta primera fase, de engaño y uso del temor para forzar al pueblo a decisiones contra natura, como esa de elegir a sus propios verdugos, se presentan como aliados de Las Misiones y ofrecen colaborar con el gobierno.
Primero, se ve que tienen dificultades para ocultar su condición de fascistas, en todas partes muestran su colmillo, odian al pueblo humilde, no han podido impedir que de sus filas salgan hordas vengativas a ensañarse contra las misiones, el ataque es generalizado, el odio inocultable.
Pero esa no es la sustancia del problema, el asunto se debe plantear así: los oligarcas nos ofrecen colaboración y aceptan las misiones, ¿cómo responder a eso?
Las Misiones no son un hecho aislado, forman parte de un camino, el camino hacia el Socialismo, hacia la redención del humano. Por tanto, es el camino de la sustitución del capitalismo.
Entonces, las Misiones que ellos quieren apoyar no son las mismas nuestras, el apoyo de ellos es maniobra para apuntalar al capitalismo, derrocar a la Revolución, yugular a Chávez, y finalmente acabarán con las misiones.
¿Cómo descaretarlos?
Se debe profundizar en el Socialismo para afirmar el verdadero carácter de las Misiones: son un paso en la sustitución del capitalismo que ellos defienden, entonces defender a las Misiones será defender al Socialismo. De esa forma se les caerá la careta, veremos sus verdaderas intenciones.
El sistema nacional de salud pasó a ser un frente de batalla, por eso ellos piden administrar los hospitales. Nosotros debemos afinar al Sistema de Salud, hacerlo más eficiente, y al mismo tiempo socializar las grandes clínicas, acabar con la práctica de los seguros privados.

Debemos ir con fuerza hacia la hegemonía de la Propiedad Social de los medios de producción, que ya lo hemos dicho, es la que se entrelaza con la Conciencia del Deber Social, no es un asunto de renta es un asunto de conciencia.
Debemos lanzar ¡ya! la Revolución en la conciencia, dar rigor a la teoría revolucionaria que sustenta la Revolución Bolivariana. Todos los instrumentos revolucionarios al servicio del estudio y de la formación revolucionaria.

Repensar la organización política y social, hacer los ajustes que sean necesarios, convertir a esa organización en modelo de disciplina y de conducta revolucionaria. Sólo en ese ambiente las “Escuelas de Cuadros” rendirán sus mejores frutos.
Si no avanzamos, si nos quedamos dando vueltas, ellos conseguirán aislar a las Misiones, desvirtuarlas, convertirlas en mera filantropía, y seguirán su marcha en contra de la Revolución.
¡Chávez es Socialismo!

domingo, 30 de noviembre de 2008

MÁS ALLÁ DE LOS NÚMEROS

Más allá de los números, vayamos a la realidad: amanecimos hoy con la oposición oligarca entusiasmada con un enclave formidable para impulsar su política, sus planes contrarrevolucionarios. Conquistaron la Alcaldía Mayor, Miranda, Táchira, conservan Zulia. Esa es la realidad, debemos conocerla, reconocerla, y a ella dar respuesta.
Vienen un recrudecimiento del enfrentamiento entre los dos proyectos que pugnan por la dirección de la sociedad, o dicho en otras palabras, la lucha de clases, la lucha entre los humildes y los oligarcas se agudiza.
Cabe preguntar:
¿C
ómo se presentará ahora la lucha, cuáles serán sus características?
S
ea cual sea la forma que adopte la batalla ésta se decidirá a favor del campo que tenga más consistencia ideológica, el que tenga su proyecto mejor definido, condición previa para instalarlo en el alma popular. Esto es válido para la oligarquía y con más fuerza para el campo revolucionario. Quiere decir que la batalla será decidida en el campo ideológico, serán las ideas correctas las que guiarán las acciones correctas.
El enemigo oligarca seguirá, en principio, el patrón que le ha dado buenos resultados: pondrá el énfasis en la eficacia, en los llamados a la unidad de todos, a desdibujar, desprestigiar, calumniar al proyecto socialista, a plantear la disputa entre hombres, estilos, entre gestiones locales y no entre proyectos de sociedad.
Esta intención tienen los llamados al dialogo, la aceptación de las misiones y de los consejos comunales, la presentación de los chavistas como camorreros.
Al mismo tiempo amenazarán con la crisis mundial, y allí afianzan sus llamados al diálogo y a la concertación.
Este plan oligarca sólo se puede enfrentar desde la ideología: reforzando nuestro concepto de Socialismo, derrotando la ambigüedad, mostrando al Socialismo como verdaderamente eficaz, y al capitalismo como un sistema que en definitivas cuentas sólo es eficaz en las apariencias, eficaz para las ínfimas minorías, los privilegiados, y miserable para las grandes mayorías, que lleva a la humanidad por el camino de la extinción.
Es necesario, entonces, reforzar la ideología socialista, y también la fe en el Socialismo, restearnos con él, en la práctica y en la teoría, profundizar el estudio. En resumen, prepararnos para el combate ideológico, y darlo con fuerza y decisión, como el que defiende la vida.
El Socialismo debe entrar en combate con fuerza, también en lo económico, demostrar con firmeza que la propiedad social de los medios de producción administrada por el Estado es la única salida a la crisis capitalista.
Que los pactos propuestos por los empresarios, los de adentro y los de afuera, sólo servirán para llenarles los bolsillos y yugular el Socialismo, la Esperanza.
Debemos afinar la organización del pueblo, la social y la política. Transformar al partido en un poderoso instrumento para la guía del pueblo y para la batalla ideológica. Y a los consejos comunales en un tejido social capaz de defender a la Revolución, al Socialismo, al Comandante Chávez, que es defender al pueblo.
¡Chávez es Esperanza Socialista!

jueves, 27 de noviembre de 2008

La derrota de una ideologia

SUSTITUCIÓN IMPRESCINDIBLE
Los resultados de las elecciones regionales de noviembre suministrados por el Consejo Nacional Electoral, ya permiten elaborar las grandes líneas de un análisis.
La situación se puede resumir así: la oligarquía capturó el centro político del país, Miranda, Caracas, Carabobo, y mantuvo el Estado Zulia, además obtuvo importante votación en otros Estados.
La Revolución perdió el núcleo nervioso del país, el lugar donde se decide la política desde la época de la independencia, perdió Caracas.
Además, l
a oligarquía manipuló a los humildes, y consiguió que eligieran a sus propios verdugos. El triunfo oligarca en Caracas se asienta en el voto humilde.
Es imprescindible un estudio riguroso de las causas de estos resultados para poder construir las correcciones necesarias.
Lo primero que debemos desechar es la tentación de ocultar la situación con piruetas algebraicas. Lo sensato es considerar las tendencias, y estas son claras: l
a oposición oligarca avanza y la Revolución retrocede en el alma popular, en el control político del país, esa es una tendencia clara, hacia allá se mueve el país, lo demás son autoengaños que no ayudan a revertir la tendencia.
L
o de diciembre 2007 y lo de ahora en noviembre de 2008, son señales de un mismo mar de fondo, tienen causa común, por eso es urgente estudiar los origenes y corregirlos, so pena de seguir cosechando derrotas y desgastándonos.
La causa primigenia de las derrotas es la ideología de la pequeña burguesía, cuyas propuestas políticas, económicas y sociales no son viables, no resuelven. Es ineludible sustituir esa ideología inservible.
Para eso debemos superar la fantasía anarcoide que la alimenta, que ignora los diferentes niveles de conciencia social de la sociedad, desconoce el papel de los líderes en la Revolución.
E
s necesario desechar el colaboracionismo y aceptar la lucha de clases. Replantear el papel del partido en la construcción del Socialismo. Fortalecer el objetivo principal de la Revolución Socialista , que es rescatar el carácter social de la sociedad humana fragmentada por el capitalismo. El voto egoísta nos perjudica.
Y sobre todo tener fe en el Socialismo, el Socialismo debe estar en la escena siempre, no es un cliché para usar a veces, cuando pensamos que su presencia no irritará a los señores empresarios y a los sifrinos de la clase media.
A la clase media debemos tenderle la mano, siempre que se incorpore a la construcción del Socialismo, será bienvenida. Pero es un error tratar de ganarla haciéndole concesiones a su sistema de vida ambiguo y artificial, por ese camino, está demostrado, perdemos apoyo popular y no ganamos nada en la disociada clase media.
Es urgente retomar la formación ideológica, la concientización de la base social Bolivariana. La educación socialista debe ser una prioridad, todas las acciones de la Revolución deben tener este objetivo.
Contra la educación conspira la ideología pequeña burguesa que dice que el pueblo ya todo lo sabe, por tanto “el estudio y la organización son innecesarios”, de esta forma da pie a la improvisación.
¡
Con Chávez Venceremos!

lunes, 24 de noviembre de 2008

VENEZUELA ROJA, ROJITA


Resultados:
Estado Yaracuy
Julio Cesar León Heredia (Psuv) 57.46%
Filippio Lappi 29.26%

Delta Amacuro
Lisetta Hernández (Psuv) 55%
Santaella 25.85%

Vargas
Jorge Luis García Carneiro (Psuv) 61.56%
Roberto Smith 32.18%

Zulia
Pablo Pérez (UNT) 53.59%
Gian Carlo Dimartino 45.01%

Apure
Jesús Alberto Aguilar (Psuv) 56.48%
Miriam Flor Verdugo 26.54%

Aragua
Rafael Isea (Psuv) 58.56%
Henry Rosales 40.17

Barinas
Adán Chávez (Psuv) 48.69%
Julio cesar 44,58%

Bolívar
Francisco Rangel Gómez (Psuv) 46%
Andrés Velázquez 30.47%

Cojedes
Teodoro Bolívar (Psuv) 51%
José Alberto Galindez 40.36%

Falcón
Stella Lugo (Psuv) 55.27%
Gregorio Graterón 44.49%

Guárico
Willian Lara (Psuv) 52.08%
Lenny Manuitt 33.68%

Lara
Henry Falcón (Psuv) 73.15%
Pedro Alcántara 14.85%

Mérida
Marcos Orellana (Psuv) 54,62%
William Dávila 45.11%

Miranda
Henrique Capriles Radonski (Oposición) 52.56%
Diosdado cabello 46.64%

Monagas
José Gregorio Briceño (Psuv) 64.79%
Domingo Urbina 15.41%

Nueva Esparta
Morel Rodríguez (Psuv) 57.64%
William Roman Fariñas 41.69%

Portuguesa
Willmar Soteldo (Psuv) 57.67%
Jovito Villegas 27.28%

Trujillo
Hugo Cabezas (Psuv) 59.47%
Henrique catalán 27%

Sucre
Enrique Maestre (Psuv) 56.08
Eduardo Morales Gil 42%

Anzoátegui
Tarek Willians Saab (Psuv) 55%.
Gustavo Macano 40.50%

Municipio Libertador
Jorge Rodríguez (Psuv) 53.05%
Stalin González 41.92/

Alcaldía Metropolitana
Antonio Ledezma (Oposición) 52.45%
Aristobulo Istúriz 44.92%

domingo, 23 de noviembre de 2008

LA CALMA


Poco a poco una calma cubre al país. Es el sosiego que precede a las grandes batallas cuando los bandos enemigos se observan expectantes desde sus trincheras. Son momentos de alta tensión y definiciones trascendentes: todos saben que los próximos instantes decidirán vida de pueblos y hombres.
El 23 vamos a una de estas grandes batallas, la preceden momentos de calma y de sentimientos. En las batallas donde se decide la vida, el sentimiento opaca al cálculo y al frío argumento, es la hora de la pasión que mueve a las grandes empresas de la humanidad.
En la base de las grandes batallas humanas, más que las consideraciones y beneficios materiales, está la pasión de los pueblos.
Busquemos las motivaciones que llevaron a los llaneros a cruzar Los Andes y llegar hasta el Perú. Pensemos en los motivos que encendieron la llama que brilló en Ayacucho. Investiguemos los impulsos del 4 de Febrero. Siempre encontraremos la pasión, el sentimiento por sobre cualquier otra consideración.
El 23 vamos a una de esas grandes batallas, decidiremos el destino de la patria, del continente, de la humanidad. Decidiremos si vamos a contribuir a su redención, o si vamos a comportarnos como aquellos a los que el oportunismo, la apetencia inmediata, la irresponsabilidad, les hace perder su futuro, como el que lo cambió todo por un plato de lentejas.
El 23 decidiremos la permanencia del Comandante, o si repetiremos la elección de Barrabás, si le daremos la espalda de nuevo a la justicia y al amor, si volveremos a los días del circo romano, donde por unas horas de festiva inconciencia se sacrificaban a los hombres en la arena.
Decidiremos si nuestro sentimiento está a la altura de la oportunidad de avanzar hacia nuestra redención, o si la ponzoña capitalista no nos deja ver más allá de nuestras narices, si la propaganda de los crueles que nos desprecian nos dirige y nos convierte en soporte de nuestros propios verdugos.
Estos días de calma antes de la batalla, deben ser aprovechados para remover en el fondo de cada uno de nosotros el sentimiento que motivará la acción. Decidiremos si nos colocamos al lado del hombre que lo arriesgó y lo arriesga todo, hasta la vida, por nosotros, o nos colocaremos al lado de los mercenarios de siempre, los depredadores de toda la vida, los que calculan antes de hablar, pelan los dientes y saludan a las viejitas que después sacrificarán en el altar del beneficio personal.
El 23 decidiremos entre el que nos ayuda y el que nos intenta regresar al pasado de olvido y exclusión.
El 23 debemos seguir juntos, avanzando, cometiendo errores, pero avanzando. Depurándonos, pero avanzando.
El 23 debemos defender la Esperanza , la posibilidad de construir, de avanzar. Y debemos derrotar a la oligarquía que pretende, con engaños, regresarnos a su mundo de miseria espiritual y material, a aquel pasado, cuando le arrebataron el futuro a los humildes.
¡Chávez es la Esperanza

viernes, 21 de noviembre de 2008

TAREAS PARA EL MOMENTO DESPUÉS


Por, Martín Guédez

La democracia, tal como la concibe la burguesía, es un perfecto instrumento de dominación de las clases explotadas. La contradicción insoluble entre poder del pueblo, explotación y dominación de ese mismo pueblo por unos pocos es resuelta por la burguesía mediante su hegemonía ideológica. Le sustrae al pueblo la soberanía anunciada en el concepto real de democracia mediante la manipulación de la conciencia. La condición de explotado real no siempre lleva emparejada la conciencia de esa condición. A las condiciones objetivas de explotación la burguesía impone mediante su dominio de la superestructura (sistema educativo, aparato comunicacional, etc.) unas condiciones subjetivas amañadas según sus intereses. De ese modo los trabajadores explotados en una empresa constituyen "una familia" -por ejemplo, un banco existe "para cumplir tus sueños"- o la expropiación real de toda forma de propiedad se convierte en un slogan como "defiende tu propiedad" como reza en una propaganda política de la oposición -financiada por un banco- en su campaña para ganar votos.

En la medida en que el papel jugado por el Comandante Presidente a lo largo de esta campaña ha ido revirtiendo los planes optimistas de la burguesía se ha venido verificando un cambio en los planes de la burguesía de cara a los resultados del 23-N. Absolutamente persuadida de que el proyecto revolucionario socialista debe ser abortado por cualquier medio, la burguesía se quita la careta democrática o legalista para emprender nuevas aventuras golpistas. En esta oportunidad ˆdel mismo modo que lo hizo al término del referendo aprobatorio de agosto de 2004- la burguesía se apresta para invocar el "fraude" allí donde los resultados le sean adversos. Cuenta con dos factores que la lleva a acariciar la posibilidad de éxito de esta nueva locura. El primero vuelve a recaer en la utilización de los medios de desinformación para crear el escenario propicio. El segundo sigue siendo la confianza que tienen en que el efecto disociador que diez años de propaganda contrarrevolucionaria podrá sacar de sus casillas a la clase media víctima de esta larga estrategia.

La estrategia es llevar a estos sectores a la calle al grito orquestado de "fraude" acompañando todo ello con solidaridades y denuncias automáticas de parte de centros de poder en el mundo. La reciente campaña contra la legitimidad de las elecciones en Nicaragua es un ejemplo de lo que se proponen estos sectores violentos y extremistas de la burguesía apátrida. Deslegitimar el triunfo de la revolución en todas o casi todas las gobernaciones arrojando una sombra de duda sobre el proceso eleccionario colocaría a la burguesía en el escenario que quiere en virtud de la debacle electoral que le espera.

Las fuerzas revolucionarias conformadas mayoritariamente por el pueblo humilde que sellará la victoria en las urnas electorales tienen que prepararse para abortar, desanimar y hacer retroceder la estrategia burguesa. El pueblo tiene que permanecer alerta a lo largo de toda la jornada electoral y especialmente la noche y el día después de la derrota burguesa. Es importante que todos los cuadros con capacidad estratégica estén siempre consustanciados con el pueblo pero particularmente en esas horas de peligro. La burguesía le tiene miedo al pueblo, pero no a cualquier "pueblo" sino al pueblo organizado, consciente, emocionado, lleno de esa pasión revolucionaria puesta en la defensa de sus sueños de justicia e igualdad. Esa presencia popular, organizada, consciente, decidida y apasionada hará retroceder a la burguesía.

Es obligatorio tener claridad de ideas. Es imprescindible ser entre el pueblo fuerza y ejemplo firme que oriente, conduzca, planifique y ejecute la estrategia. Si la burguesía decide el enfrentamiento, tiene que conseguirse un pueblo decidido, firme y duramente sereno en la defensa de su revolución. Como en otras ocasiones la burguesía (sus verdaderos componentes) no libra las batallas por sí misma. Sus batallas las libra el pueblo. Es el pueblo el que libra sus guerras y sus aventuras. Allí está su debilidad. Ese "pueblo" con el que cuentan para tirarlo a la calle está enfermo, intoxicado y mentalmente desequilibrado, pero no tiene ni ideas ni firmeza. Una cosa es saltar, gritar o cacerolear y otra bien distinta salir a enfrentar a un pueblo pacífico pero firmemente decidido y consciente.

La victoria electoral debe asegurarse y no sólo frente a la burguesía clásica sino frente al reformismo interno. Todos los obstáculos que impidan la construcción de ese mundo nuevo deben ser superados limpiamente. Hay que preservar la victoria y de inmediato profundizar la organización, la capacidad ideológica del pueblo, el ejercicio del poder popular sin sucedáneos. Hay que emprender el camino real al socialismo del siglo XXI sin morir en el intento. Ese es el desafío para las fuerzas populares en este momento. Hay que rodear de amor, solidaridad y apoyo al Comandante Chávez. Chávez es socialismo. Chávez es revolución. Chávez es la esperanza.

¡CONCIENCIA Y COHERENCIA RADICAL!
Nuestras primeras necesidades.
¡VENCEREMOS!

lunes, 6 de octubre de 2008

Fidel Castro Ruz (Granma)


El "capitalismo democrático" de Bush tiene una respuesta exacta: el socialismo democrático de Chávez. No habría forma más precisa de expresar la gran contradicción entre el Norte y el Sur de nuestro hemisferio, entre las ideas de Bolívar y las de Monroe

El gran mérito de Bolívar es haberlo planteado cuando no existían los medios modernos de comunicación y ni siquiera el Canal de Panamá. Tampoco existía el imperialismo de Estados Unidos; eran simplemente las Trece Colonias de habla inglesa que, unidas, se independizaron en 1776 con la ayuda de Francia y España.

Cual si fuese capaz de ver a través de los siglos, El Libertador proclamó en 1829: "Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad."

Hugo Chávez es un soldado venezolano en cuya mente germinaron de modo natural las ideas de Bolívar. Basta observar cómo transitó su pensamiento por etapas diversas del desarrollo político a partir del origen humilde, la escuela, la academia militar, la lectura de la historia, la realidad de su país y la humillante presencia del dominio yanqui.

No era general ni tenía a sus órdenes los institutos armados; no dio ni podía dar un golpe, no quería ni podía esperar. Se rebeló, asumió la responsabilidad por los hechos, convirtió la prisión en escuela, se ganó al pueblo y lo conquistó para su causa desde fuera del poder; ganó las elecciones a través de una Constitución burguesa, juró sobre el moribundo documento una nueva ley de leyes, chocó con ideas preconcebidas de izquierda y derecha e inició la Revolución Bolivariana en las más difíciles condiciones subjetivas de toda la América Latina.

Durante diez años, desde la Presidencia de su país, Chávez no ha dejado de sembrar ideas incesantemente dentro y fuera de su Patria.

Ninguna persona honesta puede dudar de que en Venezuela hay una verdadera revolución en marcha, y que allí se desarrolla una excepcional lucha contra el imperialismo.

Debe señalarse que Chávez no descansa un minuto, lucha dentro de Venezuela y a la vez viaja sistemáticamente a las capitales de países de América Latina y a naciones importantes de Europa, Asia y África. Se comunica hora por hora con la prensa nacional e internacional, no teme abordar cualquier tema, es escuchado con respeto por los principales líderes del mundo, hace uso correcto y eficaz del poder real de su Patria como país que posee las mayores reservas de petróleo probadas del mundo, unido a la existencia de abundante gas, y elabora un programa nacional e internacionalista que no tiene precedentes.

Cuando firma un acuerdo de asociación de Gazprom de Rusia y PDVSA de Venezuela para la búsqueda y explotación de hidrocarburos, está creando un consorcio en ese campo que no tiene igual en el mundo. Su asociación económica con China, Rusia, países de Europa y otros con recursos abundantes de América Latina y África, desata fuerzas liberadoras para abrir paso a un mundo multipolar. No excluye a Estados Unidos del suministro de energía y el intercambio comercial. Es una concepción objetiva y equilibrada.

Plantea para su propia Patria una revolución socialista, sin excluir importantes factores productivos.

Para nuestra Patria, en un momento histórico en que ha sido golpeada por la naturaleza y los embates criminales del decadente imperio, constituye un verdadero privilegio contar con la solidaridad de Chávez. Jamás se escuchó una frase tan internacionalista y solidaria como la que dirigió a nuestro pueblo: "¡La tierra de Venezuela es también tu tierra!"

El imperialismo trata de liquidarlo políticamente o eliminarlo a cualquier precio, sin reparar en que su muerte constituiría una catástrofe para Venezuela y para la economía y la estabilidad de todos los gobiernos de América Latina y el Caribe.

Mis conversaciones con él se caracterizan por el punto de vista que sostengo de que en este instante lo más importante es salvar a Venezuela de la embestida política del gobierno de Estados Unidos. Durante su última visita discutimos sobre la magnitud del apoyo que ya nos brinda y el que desea brindarnos, y nuestra sugerencia de que concentre el máximo de recursos posible en la batalla interna que hoy libra contra la ofensiva mediática y los reflejos condicionados sembrados durante muchos años por el imperialismo.

Desde ahora hasta el 23 de noviembre la batalla que se libra es de gran trascendencia, y no deseamos que el apoyo a Cuba sea tomado como pretexto para golpear a la Revolución Bolivariana.

Los 92 obreros de la construcción venezolanos integrantes de las Brigadas Socialistas de Trabajo Voluntario, enviados a edificar viviendas en Pinar del Río, constituyen todo un símbolo de nuestra época.

Se viven instantes de mucha importancia. La consulta popular para aprobar la nueva Constitución en Ecuador pasado mañana tiene gran trascendencia. Chávez se reunirá el lunes en Brasil con el presidente Lula. Esta noche hay un debate televisado Obama-McCain. Todas son noticias importantes.

Por ello no quiero dejar para el lunes estas líneas, ya que Chávez mañana sábado estará de regreso en su Patria y hablándole de nuevo a su pueblo el domingo. Él siempre utiliza algo de estas reflexiones en su batalla.

Fidel Castro Ruz

jueves, 18 de septiembre de 2008

115 mentiras sobre los atentados del 11 septiembre


por David Ray Griffin*

Sigue sin haber una versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. No se ha abierto investigación judicial alguna sobre los propios atentados ni la menor investigación parlamentaria. No hay más que una versión gubernamental recogida en un informe presentado por una comisión presidencial. El profesor David Ray Griffin, autor de una obra de referencia en la que estudia ese informe, encontró en ese texto 115 mentiras aquí enumeradas.




Derrumbe del edificio n°7 del World Trade Center Este edificio no fue impactado por ningún avión y su derrumbe presenta las características de una demolición controlada. (cf. video). La comisión investigadora ni siquiera abordó el tema.

Para cada mentira nos referiremos a los análisis que hace el profesor David Ray Griffin en su obra Omisiones y manipulaciones de la Comisión Investigadora. Las cifras que aparecen entre paréntesis se refieren a las páginas de la edición original estadounidense de ese libro.
1. Omisión de la prueba de que por lo menos 6 de los supuestos secuestradores aéreos (entre ellos Waled al-Shehri, acusado por la Comisión de haber apuñaleado a una azafata del vuelo UA11 antes del choque del avión contra la torre norte del World Trade Center) están vivos actualmente (19-20).
2. Omisión de pruebas sobre Mohamed Atta (como su pronunciada inclinación por la bebida, por la carne de puerco y las exhibiciones eróticas privadas o lap dances) que contradicen las afirmaciones de la Comisión de que Atta se había convertido en un fanático religioso (20-21).
3. Confusión voluntariamente creada alrededor de las pruebas que demuestran que Hani Hanjur era tan mal piloto que nunca hubiera sido capaz de lograr estrellar un avión de pasajeros contra el Pentágono (21-22).
4. Omisión del hecho que las listas de pasajeros (flight manifests) que se hicieron públicas no contenían ningún nombre árabe (23).
5. Omisión del hecho que nunca, ni antes ni después del 11 de septiembre, se ha visto que un incendio haya provocado el desplome total de un edificio con estructura de acero (25).
6. Omisión del hecho que los incendios de las Torres Gemelas no fueron ni extremadamente extensos ni especialmente intensos y que ni siquiera duraron mucho tiempo comparados con otros incendios ocurridos en rascacielos (con estructuras) similares sin que estos últimos se desplomaran (25-26).
«Omissions et manipulations de la commission d’enquête sur le 11 septembre» (Omisiones y manipulaciones de la Comisión investigadora) es el libro del profesor estadounidense D. Ray Griffin, en version francesay disponible en la librería electrónica de la Red Voltaire.
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7. Omisión del hecho que, dada la hipótesis que el incendio provocó los derrumbes, la torre sur, que fue golpeada después que la torre norte y afectada por un incendio de menor intensidad, no debería haber sido la primera en desplomarse (26).
8. Omisión del hecho que el edificio n°7 del World Trade Center (contra el cual no se estrelló ningún avión y que sólo sufrió pequeños incendios muy localizados) también se desplomó, hecho sobre el cual la Agencia Federal para el Manejo de Situaciones de Emergencia (FEMA) confesó que no podía ofrecer ninguna explicación (26).
9. Omisión del hecho que el derrumbe de las Torres Gemelas (y el del edificio n°7) presenta al menos 10 características de haber sido producto de una demolición controlada (26-27).
10. Afirmación según la cual el núcleo de la estructura de cada una de las Torres Gemelas era «un pozo de acero vacío», afirmación que niega la presencia de 47 columnas de acero macizo que eran en realidad el centro de cada torre. Según la teoría del «apilamiento de pisos» (the «pancake theory») que explica los derrumbes, varias decenas de metros de esas columnas de acero macizo debieran haber quedado en pie (27-28).
11. Omisión de la declaración de Larry Silverstein [el propietario del WTC], declaración según la cual el propio Silverstein en coordinación con los bomberos decidió «demoler» –en lenguaje técnico (to «pull»)– el edificio n°7 (28).
12. Omisión del hecho que el acero de los edificios del WTC fue rápidamente recogido del lugar de los hechos y enviado al extranjero por vía marítima ANTES de que pudiera ser analizado en busca de huellas de explosivos (30).
13. Omisión del hecho que el edificio n°7 había sido evacuado antes de su derrumbe, lo implica que la razón que se dio oficialmente para acelerar lo más posible la recogida del acero [en aquel lugar] (porque podía haber sobrevivientes bajo los escombros) no tenía ningún sentido en el caso de este edificio (30).
14. Omisión de la declaración del alcalde R. Giuliani quien dijo que se le advirtió de antemano que el WTC iba a derrumbarse (30-31).
15. Omisión del hecho que Marvin Bush, hermano del presidente estadounidense, y su primo Wirt Walker III eran los directores de la compañía encargada de garantizar la seguridad del WTC (31-32).
16. Omisión del hecho que el ala oeste del Pentágono, [la misma que fue impactada el 11 de septiembre], era precisamente, por diversas razones, la que menos posibilidades tenía de ser blanco de los terroristas de al-Qaeda (33-34).
17. Omisión de toda discusión tendiente a determinar si los daños que sufrió el Pentágono correspondían realmente con los daños que podría haber provocado el impacto de un Boeing 757 desplazándose a varios cientos de kilómetros por hora (34).
18. Omisión del hecho que existen fotos que demuestran que la fachada del ala oeste no se derrumbó hasta 30 minutos después del impacto y que el orificio de entrada es demasiado pequeño para el diámetro de un Boeing 757 (34).
19. Omisión de todo testimonio contradictorio sobre la presencia o la ausencia de pedazos visibles de un Boeing 757, ya sea dentro o fuera del Pentágono (34-36).
20. Ausencia total de discusión tendiente a determinar si el Pentágono disponía de un sistema de defensa antimisiles capaz de derribar un avión de pasajeros, aún cuando la Comisión sugirió que los terroristas de al-Qaeda decidieron no atacar una central nuclear precisamente porque pensaron que esta dispondría de ese tipo de defensa (36).
21. Omisión del hecho que las imágenes provenientes de diferentes cámaras (incluyendo las de la gasolinera que se encuentra frente al Pentágono, confiscadas por el FBI inmediatamente después del impacto) podrían ayudar a determinar qué fue realmente lo que impactó el Pentágono (37-38).
22. Omisión de la alusión del secretario de Defensa D. Rumsfeld a «un misil[ utilizado] para golpear [el Pentágono]» (39).
23. Aprobación aparente de la respuesta, totalmente insatisfactoria, a la pregunta tendiente a saber por qué los agentes del Servicio Secreto permitieron que el presidente Bush permaneciera en la escuela de Sarasota cuando, según la versión oficial, deberían haber pensado que un avión secuestrado podía tener esa misma escuela como blanco (41-44).
24. Fracaso en explicar por qué el Servicio Secreto no pidió una escolta de aviones de caza para [el avión presidencial] Air Force One (43-46).
25. Afirmaciones según las cuales en el momento en que el cortejo presidencial llegó a la escuela [de Sarasota], ninguno de los asistentes sabía que varios aviones habían sido secuestrados (47-48).
26. Omisión del informe según el cual el secretario de Justicia John Ashcroft había recibido una advertencia para que dejara de viajar en líneas aéreas comerciales antes del 11 de septiembre (50).
27. Omisión de la afirmación de David Schippers de que, basándose en informaciones provenientes de agentes del FBI sobre posibles ataques en el sur de Manhattan, él había tratado infructuosamente de transmitir dicha información al secretario de Justicia John Ashcroft durante las 6 semanas anteriores al 11 de septiembre (51).
28. Omisión de toda mención sobre el hecho que agentes del FBI afirmaron tener conocimiento de los blancos y fechas de los ataques [terroristas] mucho antes de los hechos (51-52).
29. Afirmación, mediante una refutación circular que da la cuestión por resuelta, de que el desacostumbrado volumen de compras de acciones en baja antes del 11 de septiembre no implica que los compradores supieran de antemano que los ataques iban a producirse (52-57).
30. Omisión de los informes según los cuales el alcalde [de San Francisco] Willie Brown y ciertos responsables del Pentágono fueron advertidos de que no debían tomar el avión del 11 de septiembre (57).
31. Omisión del informe según el cual Osama ben Laden, que ya en aquel entonces era el criminal más buscado por Estados Unidos, fue atendido en julio de 2001 por un doctor estadounidense en el hospital estadounidense de Dubai y que recibió allí la visita de un agente local de la CIA (59).
32. Omisión de los artículos que sugieren que, después del 11 de septiembre, el ejército estadounidense permitió deliberadamente la fuga de Osama ben Laden (60).
33. Omisión de informes, entre ellos el que reportaba la visita del jefe de los servicios de inteligencia de Arabia Saudita a Osama ben Laden en el hospital de Dubai, que entran en contradicción con la versión oficial de que la familia de Ben Laden y su país han renegado de este (60-61).
34. Omisión del resumen de Gerald Posner sobre el testimonio de Abu Zubaydah, según el cual tres miembros de la familia real saudita (que murieron los tres misteriosamente con sólo 8 días de intervalo) estaban financiando a al-Qaeda y conocían de antemano la realización de los ataques del 11 de septiembre (61-65).
35. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba del financiamiento de los sauditas a al-Qaeda (65-68).
36. Desmentido de la Comisión sobre el descubrimiento de una prueba que demuestra que dinero perteneciente a la esposa del príncipe Bandar, la princesa Haifa, fue entregado a agentes de al-Qaeda (69-70).
37. Desmentido, que simplemente ignoró la diferencia existente entre vuelos privados y vuelos comerciales, sobre el hecho que el vuelo privado en el que varios sauditas viajaron el 13 de septiembre desde Tampa hasta Lexington violó los reglamentos sobre el espacio aéreo establecidos en aquella fecha (71-76).
38. Desmentido sobre la autorización extendida a varios sauditas para que salieran del territorio de Estados Unidos poco después del 11 de septiembre sin que esas personas fuesen sometidas a una investigación apropiada (76-82).
39. Omisión de la prueba que demuestra que el príncipe Bandar obtuvo una autorización especial de la Casa Blanca para los vuelos de los sauditas (82-86).
40. Omisión de la afirmación de Coleen Rowley según la cual responsables del Cuartel General del FBI habían visto el memo de Phoenix del agente Kenneth Williams (89-90).
41. Omisión del hecho que el agente del FBI en Chicago Robert Wright afirma que el Cuartel General del FBI cerró su investigación sobre una célula terrorista y trató posteriormente de intimidarlo para impedir que publicara un libro en el que relata sus experiencias (91).
42. Omisión de la prueba que demuestra que el Cuartel General del FBI saboteó el intento de Coleen Rowley y de otros agentes [del FBI] de Minneapolis de obtener una orden de búsqueda para conseguir la computadora de Zacarias Moussaoui (91-94).
43. Omisión de las tres horas y media de testimonio que prestó ante la Comisión la ex traductora del FBI Sibel Edmonds que, según una carta que ella misma hizo pública y que dirigió al presidente [de la Comisión] Kean, revelaba serias disimulaciones por parte de responsables del FBI en relación con el 11 de septiembre y dentro del propio Cuartel General del FBI (94-101).
44. Omisión del hecho que el general Mahmud Ahmad, jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes], se encontraba en Washington una semana antes del 11 de septiembre y que se reunió allí con el director de la CIA, George Tenet, así como con otros altos responsables estadounidenses (103-04).
45. Omisión de la prueba que demuestra que Ahmad, el jefe del ISI [los Servicios de Inteligencia pakistaníes] ordenó el envío de 100 000 dólares a Mohamed Atta antes del 11 de septiembre (104-07).
46. Afirmación de la Comisión de que no encontró prueba alguna de que algún gobierno extranjero, incluyendo al de Pakistán, haya financiado a agentes de al-Qaeda (106).
47. Omisión del informe según el cual la administración Bush presionó a Pakistán para que Ahmad fuese destituido de su cargo de jefe del ISI después de la divulgación de la información que revelaba que este había ordenado el envío de dinero del ISI a Mohamed Atta (107-09).
48. Omisión de la prueba que el ISI (y no sólo al-Qaeda) se encontraba detrás del asesinato de Ahmad Shah Massud (el comandante de la Alianza del Norte en Afganistán) que se produjo precisamente después de un encuentro que duró una semana entre responsables de la CIA y del ISI (110-112).
49. Omisión de la prueba que demuestra que el ISI está implicado en el secuestro y posterior asesinato de Daniel Pearl, periodista del Wall Street Journal (113).
50. Omisión del informe de Gerald Posner según el cual Abu Zubaydah afirmó que un oficial militar pakistaní, Mushaf Ali Mir, que mantenía estrechos vínculos con el ISI y con al-Qaeda sabía de antemano de los ataques del 11 de septiembre (114).
51. Omisión de la predicción que hizo, en 1999, Rajaa Gulum Abbas, agente del ISI, de que las Torres Gemelas «se derrumbarían» (114).
52. Omisión del hecho que el presidente Bush y otros miembros de su administración se refirieron repetidamente a los ataques del 11 de septiembre como «oportunidades» (116-17).
53. Omisión del hecho que el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano («The Project for the New American Century»), muchos de cuyos miembros se convirtieron en figuras claves de la administración Bush, publicó en el año 2000 un documento que decía que un «nuevo Pearl Harbour» ayudaría a conseguir fondos para una rápida transformación tecnológica del aparato militar estadounidense (117-18).
54. Omisión del hecho que Donald Rumsfeld, quien fue presidente de la comisión del US Space Command y había recomendado aumentar el presupuesto destinado a este, se valió de los ataques del 11 de septiembre, en la tarde de ese mismo día, para garantizar esos fondos (119-22).
55. No se mencionó que las tres personas responsables del fracaso de los esfuerzos por prevenir los ataques del 11 de septiembre (el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el general Richard Myers y el general Ralph Eberhart) eran también los tres principales promotores del US Space Command (122).
56. Omisión del hecho que Unocal había declarado que los talibanes no podían garantizar la seguridad adecuada para emprender la construcción de sus pipelines (para petróleo y gas) a partir de la cuenca del Caspio y a través de Afganistán y Pakistán (122-25).
57. Omisión del informe según el cual representantes de Estados Unidos dijeron durante un encuentro, en julio de 2001, que ya que los talibanes rechazaban su proposición de construir un oleoducto, una guerra contra ellos comenzaría en octubre (125-26).
58. Omisión del hecho que en su libro, publicado en 1997, Zbigniew Brzezinski escribía ya que para que Estados Unidos pueda mantener su predominio global es necesario que ese país controle el Asia central, con sus vastos recursos petrolíferos, y que un nuevo Pearl Harbour sería útil para obtener el apoyo de la opinión pública estadounidense a esos designios imperiales (127-28).
59. Omisión del hecho que miembros claves de la administración Bush, entre ellos Donald Rumsfeld y su delegado Paul Wolfowitz, se esforzaron durante muchos años por desatar una nueva guerra contra Irak (129-33).
60. Omisión de los apuntes de las conversaciones de Donald Rumsfeld correspondientes al 11 de septiembre que demuestran que este estaba decidido a utilizar los ataques como pretexto para desatar una guerra contra Irak (131-32).
61. Omisión de la declaración que aparece en el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, según la cual «la necesidad de una fuerte presencia estadounidense en el Golfo va más allá del tema del régimen de Sadam Husein» (133-34).
62. Afirmación según la cual el protocolo de la FAA (Federal Aviation Agency) sobre lo sucedido el 11 de septiembre requería un largo proceso de aplicación que tenía que pasar por varias etapas de la cadena de mando cuando el propio Informe Oficial [de la Comisión] cita pruebas de lo contrario (158).
63. Afirmación según la cual en aquellos días sólo dos bases de la fuerza aérea estadounidense del sector noreste del NORAD (North American Aerospace Defense Command o Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte) mantenían cazas en alerta y, en particular, que no había aviones de combate en alerta en las bases de McGuire y de Andrews (159-162).
64. Omisión del hecho que la base Andrews de la fuerza aérea estadounidense tenía varios aviones de caza en alerta permanente (162-64).
65. Aceptación de la doble afirmación según la cual el coronel Marr, del NEADS (North East Air Defense Sector), tenía que comunicarse telefónicamente con un superior para que este lo autorizara a enviar aviones de caza desde [la base] de Otis y que necesitó 8 minutos para realizar esa llamada (165-66).
66. Aprobación de la afirmación según la cual la pérdida de la señal del transpondedor de un avión hace prácticamente imposible la localización de la nave por los radares militares estadounidenses (166-67).
67. Afirmación según la cual la intercepción de Stewart Payne no demostró que el tiempo de respuesta del NORAD en el caso del vuelo AA11 fue extraordinariamente lento (167-69).
68. Afirmación según la cual los cazas de la base de Otis se mantuvieron en tierra durante 7 minutos después de haber recibido la orden de despegue porque no sabían adónde volar (174-75).
69. Afirmación según la cual las fuerzas armadas estadounidenses no sabían del desvío del vuelo UA175 hasta las 9h30, momento exacto en que este vuelo se estrelló contra la torre sur del WTC (181-82).
70. Omisión de toda explicación sobre (a) la razón por la cual un informe anterior del NORAD, según el cual la FAA notificó a los militares el desvío del vuelo UA175 a las 8h43, se considera ahora como falso y (b) cómo fue que ese informe, si era falso, pudo ser publicado y se mantuvo como válido durante cerca de 3 años (182).
71. Afirmación según la cual la FAA no estableció la teleconferencia sino a partir de las 9h20 de aquella mañana (183).
72. Omisión del hecho que un memo de Laura Brown, de la FAA, afirma que la teleconferencia se estableció sobre las 8h50 y que trató precisamente sobre el desvío del vuelo UA175 (183-84, 186).
73. Afirmación según la cual la teleconferencia del NMCC, (Centro de Mando Militar o National Military Command Center) no comenzó antes de las 9h29 (186-88).
74. Omisión, en la afirmación de la Comisión de que el vuelo AA77 no se desvió de su trayectoria antes de las 8h45, del hecho que la hora mencionada en informes anteriores fue las 8h46 (189-90).
75. Fracaso en mencionar que el anuncio de la caída de un jet en Kentucky, poco después del momento en que el vuelo AA77 desapareciera del radar de la FAA, fue tomada lo bastante en serio por los responsables de la FAA y de la unidad antiterrorista del FBI como para que estos la enviaran a la Casa Blanca (190).
76. Afirmación según la cual el vuelo AA77 voló durante cerca de 40 minutos por el espacio aéreo estadounidense en dirección a Washington sin ser detectado por los radares militares (191-92).
77. Fracaso en explicar, si el anterior informe del NORAD según el cual se le informó a este –a las 9h24– que la trayectoria del vuelo AA77 era «incorrecta», cómo fue que ese informe erróneo pudo salir a la luz, o sea que se trata de saber si los responsables del NORAD mintieron o si fueron «embaucados» durante cerca de tres años (192-93).
78. Afirmación según la cual los aviones de combate de Langley, que según dijera primeramente el NORAD fueron enviados a interceptar el vuelo AA77, fueron realmente desplegados como respuesta a un informe erróneo de un controlador (no identificado) de la FAA de las 9h21 de que el vuelo AA11 se encontraba aún en vuelo y que se dirigía hacia Washington (193-99).
79. Afirmación según la cual los militares no fueron contactados por la FAA sobre el probable secuestro del vuelo AA77 antes del impacto contra al Pentágono (204-12).
80. Afirmación de que Jane Garvey no se sumó a la videoconferencia de Richard Clarke hasta las 9h40, o sea después del impacto contra el Pentágono (210).
81. Afirmación de que ninguna de las teleconferencias logró coordinar la FAA y las respuestas de los militares a los secuestros porque «ninguna [de las mismas] incluía a los responsables adecuados en el seno de la FAA y del Departamento de Defensa », aunque Richard Clarke dice que su propia videoconferencia incluía a la directora de la FAA Jane Garvey, al secretario de Defensa Donald Rumsfeld y al general Richards Myers, jefe interino de las Fuerzas Armadas (211).
82. Afirmación de la Comisión según la cual esta no sabía qué miembros del Departamento de Defensa participaron en la videoconferencia con Richard Clarke cuando el propio Clarke afirma en su libro que se trataba de Donald Rumsfeld y del general Myers (211-212).
83. Aprobación de la afirmación del general Myers de que él se encontraba en el Capitolio durante los ataques sin mencionar el informe contradictorio de Richard Clarke, según el cual Myers estaba en el Pentágono y participó en la videoconferencia con Clarke (213-17).
84. Fracaso al mencionar la contradicción entre el testimonio de Clarke sobre los movimientos de Rumsfeld de aquella mañana y las declaraciones del propio Rumsfeld (217-19).
85. Omisión del testimonio del secretario de Transporte Norman Mineta ante la propia Comisión, testimonio según el cual el vicepresidente Cheney y las demás [personas presentes] en el refugio subterráneo habían sido advertidas a las 9h26 de que un avión se acercaba al Pentágono (220).
86. Afirmación según la cual los responsables del Pentágono no sabían que un avión se estuviera acercando a ellos antes de las 9h32, las 9h34 o las 9h36, o sea sólo minutos antes que el edificio fuera impactado (223).
87. Aceptación de dos versiones que se contradicen entre sí sobre el aparato que impactó el Pentágono: una que describe la ejecución de una espiral de 330 grados hacia abajo (un «picado a gran velocidad») y otra en la que no se menciona esa maniobra (222-23).
88. Afirmación según la cual los cazas provenientes de Langley, que supuestamente recibieron la orden de despegar rápidamente para proteger Washington del «vuelo fantasma AA11» no estaban en lo absoluto cerca de Washington porque fueron enviados hacia el océano por error (223-24).
89. Omisión de todas las pruebas que sugieren que lo que impactó el Pentágono no fue el vuelo AA77 (224-25).
90. Afirmación según la cual la FAA no informó a los militares sobre el desvío del vuelo UA93 antes de que este se estrellara (227-29, 232, 253).
91. Doble afirmación de que el NMCC no monitoreó la conferencia iniciada por la FAA y no pudo por consiguiente conectar a la FAA con la teleconferencia iniciada por el NMCC (230-31).
92. Omisión del hecho que el Servicio Secreto dispone de medios que le permiten tener conocimiento de todo lo que hace la FAA (233).
93. Omisión de toda investigación sobre las razones que llevaron al NMCC a comenzar su propia teleconferencia si, como dijo Laura Brown –de la FAA–, eso no forma parte del protocolo standard (234).
94. Omisión de toda investigación sobre por qué el general Montague Winfield no solamente fue reemplazado por un «bisoño» (a rookie), el capitán Leidig, como director de operaciones del NMCC sino que abandonó además el mando cuando estaba claro que el Pentágono se encontraba ante una crisis sin precedente (235-36).
95. Afirmación según la cual la FAA notificó (de forma errónea) al Servicio Secreto, entre las 10h10 y las 10h15, que el vuelo UA93 se encontraba todavía en vuelo y se dirigía hacia Washington (237).
96. Afirmación según la cual el vicepresidente Cheney no dio la autorización para disparar hasta las 10h10 (varios minutos después de la caída del vuelo UA93) y que esa autorización no fue transmitida a la fuerza aérea hasta las 10h31 (237-41).
97. Omisión de todas las pruebas que indican que el vuelo UA93 fue derribado por un avión militar (238-39, 252-53).
98. Afirmación según la cual [el zar del contraterrorismo] Richard Clarke no recibió el pedido de autorización de fuego hasta las 10h25 (240).
99. Omisión del testimonio del propio Clarke, que sugiere que este recibió el pedido de autorización de fuego hacia las 9h50 (240).
100. Afirmación según la cual Cheney no bajó al refugio subterráneo del PEOC [o CPOU (siglas correspondientes a Centro Presidencial de Operaciones de Urgencia]) hasta las 9h58 (241-44).
101. Omisión de los múltiples testimonios, entre ellos los de Norman Mineta [secretario de Transporte] ante la propia Comisión, testimonios según los cuales el [vicepresidente] Cheney se encontraba en el CPOU antes de las 9h20 (241-44).
102. Afirmación según la cual la autorización para derribar un avión civil tenía que ser otorgada por el presidente (245).
103. Omisión de informes según los cuales el coronel Marr ordenó derribar el vuelo UA93 y el general Winfield indicó que él mismo y otros [oficiales] esperaban en el NMCC que un caza alcanzara el vuelo UA93 (252).
104. Omisión de informes que indican que había dos aviones de caza en el aire a varios kilómetros de New York y tres a sólo 320 kilómetros de Washington (251).
105. Omisión del hecho que había por lo menos 6 bases militares con cazas en estado de alerta en la región noreste de Estados Unidos (257-58).
106. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD había definido su misión solamente en términos de defensa contra amenazas dirigidas [hacia Estados Unidos] desde el extranjero (258-62).
107. Aprobación de la afirmación del general Myers de que el NORAD no había previsto la posibilidad de que un grupo de terroristas pudiera utilizar aviones de pasajeros secuestrados como misiles (262-63).
108. Fracaso en poner en perspectiva la significación del hecho, presentado en el propio Informe, o en mencionar otros hechos que prueban que el NORAD sí había efectivamente previsto la amenaza que podía representar la posible utilización de aviones de pasajeros secuestrados como misiles (264-67).
109. Fracaso en explorar la implicaciones de la cuestión de saber cómo pudieron influir la maniobras militares («war games») programadas para aquel día en el fracaso de los militares en los intentos por interceptar los aviones de pasajeros secuestrados (268-69).
110. Fracaso en discutir la posibilidad que el desarrollo de la Operación Northwoods haya favorecido los ataques del 11 de septiembre (269-71).
111. Afirmación (presentada para explicar por qué los militares no recibieron la información sobre los aviones secuestrados con tiempo suficiente para lograr interceptarlos) según la cual el personal de la FAA falló inexplicablemente unas 16 veces en la aplicación de los procedimientos normales (155-56, 157, 179, 180, 181, 190, 191, 193, 194, 200, 202-03, 227, 237, 272-75).
112. Fracaso en mencionar que la proclamada independencia de la Comisión se vio fatalmente comprometida por el hecho que su director ejecutivo, Philip Zelikow, era prácticamente miembro de la administración Bush (7-9, 11-12, 282-84). (ndt: era colaborador cercano de Condoleeza Rice)
113. Fracaso en mencionar que la Casa Blanca trató primeramente de impedir la creación de la Comisión [Oficial de Investigación sobre los Ataques Terroristas del 11 de Septiembre] y que obstaculizó después el trabajo de esta, como lo hizo al asignarle un presupuesto extremadamente restringido (283-85). (ndt: Presupuesto estimado en 15 millones de dólares cuando el film de ficción «Vuelo 93» de Paul Greengrass costó 18 millones y «World Trade Centre» de Oliver Stone costó CUATRO VECES MÁS, o sea 60 millones de dólares. En lo tocante al primer punto, la creación de la Comisión no se produjo hasta después de 441 días de los ataques y el presidente Bush propuso que fuera presidida por Henry Kissinger… para luego retractarse ante las violentas críticas de la opinión pública contra esa proposición.)
114. Fracaso en mencionar que el presidente de la Comisión, la mayoría de los demás miembros de la Comisión, y por lo menos la mitad del personal de la misma tenía serios conflictos de intereses (285-90, 292-95).
115. Fracaso de la Comisión, la cual se vanagloriaba de que la presentación de su informe final había tenido lugar «sin disensión», en mencionar que esto fue posible únicamente porque Max Cleland, el miembro de la Comisión más crítico en cuanto a la actuación de la Casa Blanca –juró incluso «que no sería cómplice de un tratamiento parcializado de las informaciones»–, tuvo que renunciar a su puesto dentro de la Comisión para poder aceptar un cargo en el Banco Export-Import y que la Casa Blanca dio a conocer su nominación para ese cargo únicamente después que las críticas emitidas por Cleland se hicieron especialmente directas (290-291).
Terminaré precisando que concluí mi estudio del texto que he dado en llamar «el informe Kean-Zelikow» escribiendo lo siguiente: Finalmente, el Informe de la Comisión Investigadora sobre el 11 de septiembre, lejos de evacuar mis dudas en cuanto a una complicidad oficial, no hizo más que confirmarlas. ¿Qué podría llevar a los responsables encargados de la redacción de ese informe final a montar una superchería de tanta envergadura si no el intento de enmascarar enormes crímenes? (291).




David Ray GriffinDavid Ray Griffin, éminent universitaire maintenant à la retraite, a enseigné la philosophie des religions à la prestigieuse université de Claremont en Californie. Au cours de sa carrière, il a publié une trentaine de livres, dont le récent 9/11 and American Empire: Intellectuals Speak Out, en collaboration avec Peter Dale Scott (Olive Branch, Northampton, Massachussets, 2006). Il vient de terminer Debunking 9/11 Debunking: An Answer to Popular Mechanics and Other Defenders of the Official Conspiracy Theory qui sera publié en Septembre 2007 aux Editions Demi-Lune, sous le titre 11 Septembre: la faillite des média

domingo, 14 de septiembre de 2008

Chávez afirma que el "silencio" de la oposición demuestra su complicidad con el golpe de Estado frustrado


CARACAS, 14 Sep. (EUROPA PRESS) -


El presidente venezolano, Hugo Chávez, criticó hoy "el silencio" de la oposición venezolana con respecto al presunto plan golpista y magnicida de ex militares que fue dado a conocer esta semana. "Para la oposición venezolana eso es mentira y callan. El que calla otorga, esto comprueba la complicidad de sectores de la oposición con el golpismo y con el fascismo", afirmó durante su programa televisivo semanal, Aló Presidente.


"Por otra parte, los que salen a hablar lo que tratan es de ridiculizar la denuncia que ha hecho un ciudadano al que le llegó la grabación y hasta fueron ubicados hasta los sitios de reunión y hay detenidos y hasta algunos se fugaron", continuó Chávez.


Además, el presidente dijo que la decisión del Departamento del Tesoro estadounidense de congelar las cuentas de Ramón Rodríguez Chacín, Hugo Carvajal (DIM) y Henry Rangel Silva (DISIP) por sus presuntas vinculaciones con el narcotráfico y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) es una respuesta a la expulsión del embajador estadounidense en Venezuela, Patrick Duddy, y que son "una infamia".


"Si hubiesen sabido que Rodríguez Chacín ya no es ministro seguro hubiesen fustigado a Tarek el Aissami, que ya comenzaron por el juicio ese de Miami. Lo que pasa es que los organismos de inteligencia no son los mismos del 2001 (...). Tengan claro pitiyanquis, no volverán", sentenció.


Sobre la crítica del gobernador Manuel Rosales por el nuevo rango que se impuso el presidente, el de mayor general, Chávez afirmó que ésta sobrepasa los que tuvieron los héroes de la Independencia, Chávez. "¡Ah! Qué ridículo eres filósofo, qué original eres", dijo.

martes, 9 de septiembre de 2008

Las Cualidades del FIFO


1.- Su concepto de la unidad como precondición del triunfo, “desde su modestia, desde su capacidad de escuchar a los otros, desde su capacidad de convencer, persuadir y no imponer o dictar la construcción de la unidad.


2. La ética como razón de Estado, que no asume la idea de que el fin justifica los medios, que no acepta que los revolucionarios torturen o asesinen, que los guerrilleros confisquen a los campesinos, que no imita los métodos de los enemigos.


3.- El desprendimiento por las cosas materiales, por los homenajes, por las vanidades; el desprendimiento de la solidaridad entregada como deber y no como arma de influencia política o instrumento del interés.


4.- La coherencia en los principios y los principios por encima de los intereses.


5.- El ejemplo personal; no pedir a la gente lo que no se está dispuesto a hacer antes.


6.- Asumir las responsabilidades con derecho a más sacrificios y restricciones, y no a prebendas y canonjías.


7.- La verdad como arma y condición para ser respetado.


8.- La sensibilidad de sentir por los otros: de sentir como propio el dolor o la angustia de otros; o que le hace exclamar a Fidel molesto con Felipe-- que le había aconsejado no recibir a Trudeau por ser un ex primer ministro-- “¡No me interesan los cargos, sino los hombres. Es más, me interesan más los hombres cuando no están en los cargos!”


9.- La modestia, la ausencia de vanidad como aspiración de los revolucionarios. Refiere Felipe que Fidel nunca ha dicho “No, esta persona no esta a mi nivel para discutir conmigo.”


10.- El afán de leer, de estudiar, de aprender.


11.-El rigor personal, el deber con sus responsabilidades, de que las cosas salgan bien porque es el compromiso con el pueblo, con la causa que estamos defendiendo.


12.- La derrota no es tal hasta que no es aceptada; de que siempre existe la posibilidad de revertir una derrota.


13.- La aspiración a la justicia para todos, sin fronteras, como causa universal.


14.- La fuerza de las ideas, la convicción de que una idea justa puede más que un ejército.


15.- Nunca dejar de sentirse un ser humano capaz de ponerse en el lugar de otro, comprender por lo que pasan los demás.


16.- “La ausencia total de odio hacia cualquier persona.” Odio profundo hacia la injusticia, la explotación, la discriminación racial, pero no hacia las personas, aun si son o han sido sus enemigos.
Todas estás cualidades que resalta Felipe Pérez, pueden resumirse parafraseando al Che:Fidel es un hombre guiado por profundos sentimientos de amor… Es un revolucionario… es el Hombre Nuevo.
Sirva Fidel de ejemplo para los revolucionarios del mundo.


¡Chávez es Esperanza Socialista!
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