sábado, 9 de junio de 2012

Por qué más de la mitad de su alimentación debería estar compuesta de esto





Hace un poco más de 100 años, un científico alemán escribió una carta a una compañía que fabricaba jabón y al hacerlo cambió la manera en la que el mundo cocinaba su comida. La compañía productora de jabón, Procter & Gamble, compró la idea del científico-y así fue como nació Crisco.

En ese momento de la historia, las personas utilizaban grasas de origen animal en forma de manteca o mantequilla para cocinar. Y aunque Crisco fue formulado para parecerse a la manteca y ser cocinado como manteca, en realidad no tenía nada que ver con esta. El resto de la historia, como se relata en The Atlantic, es un cuento de exitosa publicidad.i

Cuando la Publicidad Altera las Recomendaciones Alimenticias...

Receta en mano, Procter & Gamble lanzó una estrategia de venta masiva para Crisco que iguala a algunas de las estrategias de venta más grandes en la actualidad y se ganó un lugar en las cocinas del mundo. De acuerdo con The Atlantic:
"Nunca antes se había visto que Protector & Gamble- o cualquier otra compañía- había puesto tanto apoyo para respaldar o comercializar un producto. Contrataron a J. Walter Thompson Agency, la primera agencia de publicidad de servicios completos en los Estados Unidos en la que trabajan verdaderos artistas y escritores profesionales.

Las muestras de Crisco fueron enviadas a las tiendas, restaurantes, nutricionistas y economistas del hogar. Se probaron ocho estrategias de publicidad alternativas en diferentes ciudades y sus efectos calculados y comparados. Se freían donas con Crisco y se regalaban en las calles.

A las mujeres que compraban esta nueva grasa industrial les regalaban un libro de cocina de recetas con Crisco. En donde tenía la siguiente frase, "El mundo culinario está cambiando todo su libro para cocina gracias a la llegada de Crisco, una nueva y revolucionaria grasa para cocinar." Recetas de sopa de espárragos, salmón ahumado con salsa Colbert, betabeles rellenos, coliflor al curry, y sándwiches de salsa de tomate, todos con 3 o 4 cucharadas de Crisco."
Debido a que las afirmaciones que se hacían en la publicidad en aquel entonces no estaban tan reguladas, Procter & Gamble, afirmaban que su producto a base vegetal (conocido actualmente como aceite vegetal hidrogenado) era más saludable que las grasas de origen animal y los consumidores lo creyeron.

Tomo más de 90 años antes para que los investigadores finalmente descubrieran que este nuevo compuesto que supuestamente es "mejor para usted", el cual actualmente es mejor conocido como grasas trans, en realidad aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Como se indica en el artículo del Atlantic:
"Se estima que por cada aumento de dos por ciento en el consumo de grasas trans (que aún se encuentran en muchos alimentos procesados y comida rápida) el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca aumenta en un 23 por ciento. Por sorprendente que parezca, el hecho de que las grasas de origen animal representen el mismo riesgo no está respaldado por la ciencia."
No sólo eso, las investigaciones también han descubierto que las grasas trans contribuyen con el cáncer, problemas en los huesos, desequilibrio hormonal, enfermedades de piel, infertilidad, problemas para embarazarse, problemas con la lactancia, bajo peso al nacer, problemas de crecimiento y problemas de aprendizaje en niños.

Es tan malo para su salud que un panel gubernamental de científico determinara que las grasas llamadas trans hechas por el hombre son inseguras desde cualquier punto de vista...

Qué Nos Puede Enseñar la Historia

El artículo en The Atlantic, que es un extracto del libro llamado "The Happiness Diet" escrito por Drew Ramsey, MD y Tyler Graham, es una pieza fascinante de la historia y bien vale la pena leerlo completo. Se describe con gran habilidad el trasfondo cultural que hizo que esta "manteca falsa" fuera aceptada y adoptada, sin mencionar el enorme poder de la publicidad agresiva. Aquí le muestro un pequeño extracto de esta gran pieza. Para más información, por favor lea el artículo original o el libro llamado, "The Happiness Diet":
"...Gracias a Procter & Gamble, Estados Unidos impulsó la producción de un producto de desecho de cultivo de algodón, aceite de semilla de algodón...

Antes de ser procesado, el aceite de semilla de algodón es color rojo oscuro y tiene un sabor amargo debido a su fitoquímico natural llamado gosipol...y es tóxico para la mayoría de los animales, causando aumentos peligrosos en los niveles de potasio del cuerpo, daño de órganos y parálisis.

Una edición del Popular Science resume muy bien la evolución de la semilla de algodón: "Lo que era basura en 1960, era fertilizante en 1970, era alimento de ganando en 1980 y alimento y muchas cosas más en 1990."

Pero entro a nuestro suministro de alimentos poco a poco. No fue hasta que se inventó un nuevo proceso de hidrogenación, que el aceite de semilla de algodón llegó hasta las cocinas de los restaurantes y hogares estadounidenses.

Edwin Kayser, un científico alemán, le escribió a Procter & Gamble el 18 de octubre de 1907 sobre un nuevo proceso químico que podría crear un grasa sólida a partir de un líquido. Los investigadores de la compañía habían estado interesados en producir una forma sólida de aceite de semilla de algodón durante muchos años y Kayser describió su nuevo proceso como "de mayor importancia para los fabricantes de jabón".

La compañía compró los derechos a los patentes y creó un laboratorio en las instalaciones de Procter & Gamble, conocido como Ivorysale, para experimentar con nueva tecnología. Rápidamente, los científicos de la compañía produjeron una nueva sustancia blanca y cremosa a partir del aceite de semilla de algodón. Se parecía mucho a la grasa de cocina más popular de la actualidad: la manteca.

En poco tiempo, Procter & Gamble vendió esta nueva sustancia (actualmente conocida como aceite vegetal hidrogenado) a los cocineros caseros, remplazando así las grasas de origen animal."
El Mito Sobre Las Grasas Saturadas

El mito que dice que las grasas saturadas causan enfermedades cardíacas sin duda ha dañado un gran número de vidas en las últimas décadas. Aunque probablemente empezó como una estrategia de marketing para apoyar el uso de Crisco, esta creencia equivocada comenzó a solidificarse a mediados de la década de 1950 cuando el Dr. Ancel Keys publicó un artículo comparando el consumo de grasas saturadas con la mortalidad por enfermedades cardíacas.

Keys basó su teoría en un estudio realizado en seis países, en los cuales el consumo de grasas saturadas era tan alto que igualaba las tasas de enfermedades cardíacas. Sin embargo, él convenientemente ignoró la información de otros 16 países que no encajaba con su teoría.

Si hubiera elegido otro conjunto de países, la información habría demostrado que aumentar el porcentaje de calorías provenientes de la grasa reduce el número de muertes por enfermedad coronaria. Y, si se hubiera incluido la información de los 22 países que había disponible en aquel tiempo, el resultado hubiera sido que aquellas personas que consumen el porcentaje más alto de grasas saturadas tienen menor riesgo de enfermedades cardíacas.

Desafortunadamente, la idea de que las grasas saturadas son malas para el corazón se ha vuelto tan arraigada en la comunidad de salud que es muy difícil romper esta barrera de desinformación. Aun así, el hecho en cuestión es que la relación entre las grasas saturadas y las enfermedades cardíacas es sólo una hipótesis que no está respaldada.

Menos Grasas Saturadas en su Alimentación = Mayor Riesgo de Enfermedades Cardíacas

Desde la introducción de los alimentos bajos en grasa, las tasas de enfermedades cardíacas se han elevado progresivamente, aún cuando los estudio siguen desacreditando la investigación de Keys- descubriendo que las grasas saturadas en realidad refuerzan la salud del corazón. Por ejemplo:
  • Un meta análisis publicado hace dos añosii , en el que se recompiló información de 21 estudios e incluyó cerca de 348,000 adultos, se descubrió que no hay diferencia en el riesgo de enfermedades cardíacas y derrame cerebral entre las personas que consumen más y menos grasas saturadas.
  • En un editorial publicado en 1992 en el Archives of Internal Medicine, el Dr. William Castelli, ex director del estudio Framingham Heat, indicóiii :
  • "En Framingham, Mass., mientras más grasas saturadas se comían, más colesterol se comía, más calorías se comían, menor era el colesterol sérico de la persona. Contrario a lo que...Keys podría predecir...Descubrimos que las personas que comían más colesterol, más grasas saturadas, más calorías, pesaban menos y eran más activas físicamente."
  • Otro estudio publicado en el 2010 en el American Journal of Clinical Nutrition descubrió que una reducción en el consumo de grasas saturadas debe ser evaluada en el contexto de la sustitución de otros macronutrientes como los carbohidratosiv.
    Cuando usted sustituye las grasas saturadas con un consumo mayor de carbohidratos, en particular de carbohidratos refinados, usted aumenta la resistencia a la insulina y la obesidad, aumenta los triglicéridos y pequeñas partículas de LDL y reduce el colesterol HLD benéfico. Los autores afirman que los esfuerzos alimenticios para mejorar el riesgo de enfermedades cardiovasculares deberían basarse en la limitación del consumo de carbohidratos y en la reducción de peso.
El Mito del Colesterol

Otro ejemplo de una alimentación trágicamente incorrecta es en la que se fomenta la idea de que el colesterol alimenticio es malo para su corazón. Al igual que las grasas saturadas, el mito creó un gran número de productos bajos en grasa que dañan la salud, el mito del colesterol ha dado lugar a un aumento de productos altamente procesados que dañan su salud pero son promocionados como alternativas más saludables.

Tomemos Egg Beaters como ejemplo. Lanzado en 1972, Egg Beaters ha sido promocionado como un sustituto saludable de los huevos de gallina. Básicamente contiene huevos blancos con saborizantes, vitaminas, espesativos de goma, que le proporcionan nada o muy poco colesterol y grasas saturadas y menos calorías que los huevos normales.

Esto es una tragedia, considerando lo nutritivos que son los huevos enteros- provenientes de gallinas criadas de manera orgánica. Por ejemplo, la yema de huevo tiene una de las concentraciones más altas de biotina.

Así que durante 40 años, muchos estadounidenses se han privado a ellos mismo de uno de los alimentos más nutritivos del planeta, mientras que los estudios epidemiológicos muestran continuamente que el colesterol alimenticio no está relacionado con las incidencias o mortalidad de las enfermedades coronarias, así que no hay razón para temerle a los huevos.

Su Cuerpo NECESITA Grasas Saturadas

Regresemos al tema de las grasas saturadas contra las grasas trans que se encuentran en Crisco y otros aceites vegetales. Los alimentos que contienen grasas saturadas son:
  • Carne
  • Productos lacteos
  • Aceites tropicales como el aceite de coco y el aceite de palma
Estas grasas saturadas de fuentes animales y vegetales proporcionan una fuente concentrada de energía en su alimentación y brindan los bloques de construcción para las membranas celulares y otra variedad de hormonas. Cuando se comen como parte de la alimentación, aumentan la saciedad disminuyendo la absorción.

Además, actúan como transportadores de importantes vitaminas solubles en grasa como la A, D, E y K. Las grasas alimenticias también son necesarias para conversión de caroteno a vitamina A, la absorción mineral y para otro gran número de procesos biológicos.

Las grasas saturadas son el combustible esencial para su corazón y también son utilizadas como combustible durante el consumo de energía. Además las grasa saturadas:



Proporcionan bloques de construcción para las membranas celulares, hormonas y sustancias hormonales Transportan las vitaminas A,D, E y K. Son necesarias para transformar el caroteno en vitamina D y la absorción mineral
Actúan como agentes antivirales (ácido caprílico) Ayudan a disminuir los niveles de colesterol (ácido palmítico y esteárico) Modulan la regulación genética y ayudan a prevenir el cáncer (ácido butírico)

Las Grasas Trans y el Azúcar son los Verdaderos Culpables de las Enfermedades Cardíacas

Ahora, algunas investigaciones sugieren que existe una relación entre las grasas y las enfermedades cardíacas. El problema es que la mayoría de los estudios cometen un gran error al no diferenciar las grasas saturadas de las grasas trans. Además, el otro ingrediente principal en los alimentos procesados que desempeña un papel muy importante en las enfermedades cardíacas es el azúcar, en especial la fructosa.

La mayoría de los investigadores no han tomado en cuenta estas variables. Si los investigadores evaluaran más cuidadosamente los riesgos de enfermedades cardíacas midiendo los niveles de fructosa, grasas trans y grasas saturadas, probablemente validarían lo que yo he estado diciendo durante décadas.

Tanto la fructosa como las grasas trans son conocidas por aumentar los niveles de LDL, o colesterol "malo", mientras que disminuyen los niveles de HDL, conocido como colesterol bueno, que, por supuesto es completamente lo opuesto a lo que necesita para mantener una buena salud.

También puede causar coagulación de las arterias, diabetes tipo 2 y otros problemas de salud graves. Es importante darse cuenta que es prácticamente imposible lograr una alimentación adecuada si no incluimos las grasas saturadas. Sin embargo, lo que usted no necesita es grasas trans y fructosa, no consumir más de 15 gramos al día. Dado a que el adolescente promedio consume cerca de 75 gramos de fructosa al día, es fácil comprender por qué la obesidad y las enfermedades cardíacas están en niveles epidémicos.

Consejos Sobre Cómo Comer Grasas de Manera Saludable

Recuerde que usted necesita cierta cantidad de grasas saludables, mientras que al mismo tiempo debe evitar las variedades que no son saludables. La mejor manera de hacerlo es simplemente eliminando los alimentos procesados, que contienen altas cantidades de cosas dañinas para su salud como: el azúcar, carbohidratos y grasas peligrosas. Y no se deje engañar por los trucos en las etiquetas que ocultan el contenido de grasas trans.

En los últimos años, muchos fabricantes han quitado las grasas trans de sus productos. Sin embargo, la FDA permite que los fabricantes de alimentos puedan poner cualquier ingrediente que tenga menos de 0.5 gramos por porción. Así que mientras un producto puede afirmar no contener grasas trans, podría ser que en realidad contenga hasta 0.5 gramos por porción. Si usted come algunas porciones, estará ingiriendo una cantidad dañina de grasas poco saludables.

Así que para realmente evitar las grasas trans, usted necesita leer la etiqueta y asegurarse que contenga 0 gramos de grasas trans. Cheque los ingredientes y busque el siguiente, aceite parcialmente hidrogenado. Si el producto tiene este ingrediente, entonces contiene grasas trans.

Después de eso, estos consejos pueden asegurarle que está comiendo las grasas adecuadas para su salud:
  • Utilice mantequilla orgánica (de preferencia hecha con leche cruda) en lugar de margarinas y aceites vegetales. La mantequilla entera es saludable pero ha recibido mala reputación no justificada.
  • Utilice aceite de coco para cocinar. Es mucho mejor que cualquier otro aceite para cocinar y está lleno de beneficios de salud. (Recuerde que el aceite de oliva debe ser utilizado FRÍO, y para aderezo de ensaladas o pescado pero no debe cocinarse con él).
  • Siga mi plan nutricional y automáticamente reducirá el consumo de grasa, ya que le enseña como centrarse en alimentos saludables en lugar de alimentos procesados.
  • Para completar el consumo de grasa que necesita, asegúrese comer grasas crudas como la del aguacate, productos lácteos crudos, aceite de oliva y también tome una fuente de grasas omega-3 de origen animal y de alta calidad como el aceite de krill.
Y en sobre cuanta grasa necesita, la guía de recomendaciones gubernamental necesita ser reconsiderada. El Instituto Nacional de Salud (NIH) recomienda cerca de 20-35 por ciento en el caso de los adultos y 25-35 por ciento en el caso de niños entre cuatro y 18 años. La guía de recomendacionesv del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos aconseja consumir menos del 10 por ciento de calorías provenientes de las grasas saturadas.

Como yo y otros expertos en nutrición hemos advertido, la mayoría de las personas realmente necesita más de 50-70 por ciento de grasas saludables en su alimentación para una salud óptima. Mi alimentación está compuesta por 60-70 por ciento de grasas saludables y tanto Paul Jaminet, PhD y autor de Perfect Health Diet y el Dr. Ron Rosedale, MD, un experto en tratar la diabetes por medio de la alimentación, están de acuerdo con que la alimentación ideal debe estar compuesta por más del 50-70 por ciento de grasas.

El presidente y sus apóstoles: El asesino en jefe

Tom Dispatch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Pueden estar seguros de una cosa: no importa quién resulte elegido en noviembre, no solo elegirán a un presidente de EE.UU.; también estarán eligiendo un asesino en jefe. Puede que los últimos dos presidentes no hayan sido emperadores o reyes pero ellos -y la vasta estructura de seguridad nacional que se sigue incrementando e institucionalizando alrededor del presidente- son ciertamente una de las pesadillas de las que nos advirtieron los padres fundadores de este país. Son uno de los motivos por los cuales esos fundadores pusieron importantes poderes respecto a la guerra en manos del Congreso. Sabían que sería un organismo lento, recalcitrante, deliberativo. Gracias a un largo artículo del New York Times de Jo Becker y Scott Shane, “Secret ‘Kill List’ Proves a Test of Obama’s Principles and Will,” (Lista secreta de asesinatos, prueba de los principios y la voluntad de Obama) sabemos ahora que el presidente ha pasado una cantidad sorprendente de tiempo supervisando la “nominación” de presuntos terroristas para asesinarlos mediante el programa de drones [aviones sin tripulación a control remoto] que heredó del presidente George W. Bush y que ha expandido exponencialmente. Además, ese artículo se basó en gran parte en entrevistas con “tres docenas de sus actuales y antiguos consejeros”. En otras palabras, fue esencialmente un artículo inspirado por el gobierno –el columnista Robert Scheer lo denomina “plantado”- sobre un programa “secreto” del cual el presidente y sus allegados están bastante orgullosos y del que quieren alardear en un año electoral.
El lenguaje del artículo sobre nuestro presidente guerrero es generalmente favorable, incluso en algunos sitios apasionado. Se concentra en los dilemas de un hombre que, como sabemos ahora, ha aprobado y supervisado el crecimiento de un programa de asesinatos notablemente poderoso en Yemen, Somalia y Pakistán basado en una “lista de asesinatos”. Además lo ha hecho regularmente, objetivo tras objetivo, nombre tras nombre, (El Times no mencionó el reciente ataque de un drone estadounidense en las Filipinas que mató a 15 personas.). Según Becker y Shane, el presidente Obama también ha estado involucrado en el uso de un método fraudulento de recuento de asesinatos de drones que minimiza las muertes de civiles.
Hablando históricamente, todo esto es bastante extraño. El Times califica el papel de Obama en la maquinaria de asesinatos mediante drones de “sin precedentes en la historia presidencial”. Y así es.
No significa, sin embargo, que otros presidentes de EE.UU. nunca hayan tenido nada que ver o no hayan estado involucrados de alguna manera en programas de asesinatos. No se puede decir que el Estado como asesino sea desconocido en nuestra historia. ¿Cómo es posible, por ejemplo, que el presidente John F. Kennedy no conociera las tramas de asesinatos, inspirados o respaldados por la CIA, contra Fidel Castro en Cuba, Patrice Lumumba en el Congo y el autócrata sudvietnamita (y ostensible aliado) Ngo Dinh Diem? (Lumumba y Diem fueron exitosamente asesinados.) De la misma manera, durante la presidencia de Lyndon Johnson, la CIA realizó una campaña masiva de asesinatos en Vietnam, la Operación Phoenix. Resultó ser un programa sorprendentemente disoluto de asesinatos de decenas de miles de vietnamitas, de verdaderos enemigos y de otros que simplemente fueron incluidos en el proceso.
En eras anteriores, sin embargo, los presidentes se mantenían por sobre los asesinatos o practicaban una especie de negación plausible respecto a esos actos. Es seguro que nos encontramos en una nueva etapa en la historia de la presidencia imperial cuando un presidente (o su equipo electoral) junta a sus asistentes, consejeros y asociados promueve una historia que se propone transmitir el orgullo colectivo del grupo por la nueva posición de asesino en jefe.

¿Congregación religiosa o brigada mafiosa?
Estamos ante una nota al pie, lo crean o no, en nuestra era estadounidense. ¿Quién recuerda que en los primeros años de su presidencia George W. Bush llevaba lo que Bob Woodward del Washington Post llamó “su propia cuenta personal de la guerra” contra el terror? Consistía en fotografías con breves biografías y descripciones de la personalidad de los que estaban considerados los terroristas más peligrosos del mundo, cada uno de ellos listo para que Bush lo tachara una vez que lo capturasen o lo asesinasen. Esa cuenta, agrega Woodward, estaba siempre disponible en un cajón del escritorio del Despacho Oval.
Ahora, una contabilidad privada presidencial ciertamente parece de poca monta. La distancia que hemos recorrido en una década se puede medir por la descripción delTimes del equivalente actual de esa “cuenta personal” (y sin un cajón de escritorio donde guardarla):
“Es el más extraño de los rituales burocráticos: Más o menos cada semana, se reúnen más de 100 miembros del creciente aparato de seguridad nacional del gobierno, en una vídeoconferencia segura, para estudiar las biografías de presuntos terroristas y recomendar al presidente quiénes deben ser los próximos eliminados. Ese proceso secreto de ‘nominaciones’ es un invento del gobierno de Obama, un nefasto círculo de discusión que estudia las diapositivas de PowerPoint con los nombres, alias y biografías de presuntos miembros de la filial de al Qaida en Yemen o sus aliados en la milicia Shabab en Somalia. Las nominaciones van a la Casa Blanca, donde por su propia insistencia y guiado por el ‘zar’ del contraterrorismo John O. Brennan, Obama debe aprobar cada nombre”.
En otras palabras, gracias a tales reuniones –en lo que los conocedores llaman “martes del terror”— los asesinatos se han institucionalizado, normalizado y burocratizado alrededor de la figura del presidente. Sin la ayuda, o cualquier supervisión del pueblo estadounidense o sus representantes elegidos, solo él es ahora responsable de los asesinatos regulares perpetrados a miles de kilómetros, incluidos los de civiles y niños. En otras palabras, si no es un rey, sí es por lo menos el rey de los asesinatos estadounidenses. En ese aspecto, su poder es total y carente de todo control. Puede prescribir la muerte de cualquier “nominado” eligiendo cualquiera de las “tarjetas de beisbol (biografías en PowerPoint) en esa lista de asesinatos y luego ordenar que los drones lo liquiden (a él y a cualquier vecino suyo).
Él y solo él puede decidir que el asesinato de individuos conocidos no es suficiente y que en vez de eso los drones de la CIA pueden atacar “tipos de conducta” sospechosos en tierra en Yemen o Pakistán, Puede detener cualquier ataque, cualquier asesinato, pero no hay nadie, ningún mecanismo que lo pueda detener a él. Una máquina global de asesinato estadounidense (de modo bastante literal, considerando la creciente fuerza de los drones) se encuentra ahora a entera disposición de un solo individuo que no tiene que rendir cuentas a nadie. Es la pesadilla de la que nos querían proteger los padres fundadores.
Al hacerlo, como ha señalado Glenn Greenwald de Salon, el presidente ha destruido la Quinta Enmienda, que garantiza a los estadounidenses que no serán “privados de vida, libertad, o propiedad sin el debido proceso”. La Oficina de Asesoría Legal del Departamento de Justicia elaboró un memorando secreto en el que afirma que, aunque la garantía de debido proceso de la Quinta Enmienda se aplica al asesinato mediante drones de un ciudadano estadounidense en un país con el cual no estamos en guerra, “debe aprobarse mediante deliberaciones internas del poder ejecutivo”. (Eso, escribe Greenwald, es “la interpretación gubernamental más extremista de la Declaración de Derechos que he oído en mi vida"). En otras palabras, el exprofesor de derecho constitucional ha sido liberado de la ley del país en casos en los que “nomine”, como lo ha hecho, a ciudadanos estadounidenses para la muerte robótica.
Existe, sin embargo, otro aspecto respecto a la institucionalización de esas “listas de asesinatos” y es el asesinato como prerrogativa presidencial, que no se ha mencionado. Si creemos el artículo del Times, que refleja en gran parte cómo pretende verse a sí mismo y a sus acciones el gobierno de Obama, el programa de drones también se encuentra en proceso de santificación y sacralización.
Se obtiene un sentido del asunto por el lenguaje del propio artículo. (“Un proceso paralelo de la CIA, más enclaustrado, se concentra en gran parte en Pakistán…”) Presenta al presidente como como un hombre particularmente moral, que estudia las obras de la “guerra justa” de personajes religiosos como Tomás de Aquino y San Agustín y toma cada muerte como una carga moral. Su principal consejero de contraterrorismo Brennan, un hombre que mientras estaba en la CIA estuvo implicado hasta el cuello en la controversia sobre la tortura, aparece de un modo bastante literal, como un sacerdote de la muerte, no una vez, sino dos veces en el artículo. Es descrito por los reporteros del Times como “un sacerdote cuya bendición se ha convertido en indispensable para Obama”. Luego citan al principal abogado del Departamento de Estado, Harold H. Koh: “Es como si tuvieras un sacerdote con valores morales extremadamente fuertes que de repente se encargase de dirigir una guerra”.
Según el Times, la organización de la muerte robótica se ha convertido en la idea fija del gobierno, una especie de culto a la muerte en Despacho Oval, y los que están involucrados son otros tantos devotos religiosos. Es decir, que podríamos estar al borde de una nueva religión, dirigida por el Estado y basada en la seguridad nacional, de asesinatos sobre la base de que estamos en un mundo “peligroso” y que la “seguridad” de los estadounidenses es nuestro valor supremo. En otras palabras, el presidente, sus apóstoles y los acólitos de su campaña oran todos, al parecer, en la Iglesia de "San Drone".
Por cierto, pensado de otra manera, la escena del “martes del terror” podría no provenir de un monasterio o de un sínodo eclesiástico, sino directamente de un consejo de la mafia de una novela de Mario Puzo, con el presidente como Padrino, decidiendo los “golpes” en un mundo de reyertas.
¡Adónde hemos llegado solo en dos presidencias! El asesinato como modo de vida se ha institucionalizado en el Despacho Oval, se ha normalizado totalmente y ahora nos lo presentan a todos como una solución razonable a los problemas globales de EE.UU. y un asunto en el que se basa una campaña presidencial.
Cuesta abajo hacia el planeta Blowback
Después de 5.719 palabras propias de Washington (la mayoría procedentes del Despacho Oval), el artículo del Times finalmente llega a esta única frase respecto al exterior: “Se puede afirmar que tanto Pakistán como Yemen son menos estables y más hostiles a EE.UU. que cuando Obama llegó a la presidencia”.
¡Se puede decir, sin duda! Para los pocos que llegaron a ese punto fue un breve recordatorio de lo estrecha y limitadora que es la experiencia de rendir culto a San Drone. Todas esas interminables reuniones, todas esas horas presidenciales se podrían haber dedicado a recolectar todavía más dinero para la campaña 2012, y los dos países que han soportado la mayor parte de los ataques de los drones son más hostiles, más peligrosos y están en peores condiciones que en 2009. (Y hay que tener en cuenta que uno de ellos es una potencia nuclear). Desde entonces las noticias solo han subrayado el poder con el que los drones han radicalizado a poblaciones enteras, sin importar a cuantos "sujetos malos" (y niños) han borrado de la faz de la tierra.
Y aunque el Times no lo menciona, no son solo malas noticias para Yemen o Pakistán. A la democracia estadounidense, que ya está al borde del abismo, también le va peor.
Lo que debería sorprender a los estadounidenses –pero al parecer pocas veces se observa– es la forma en que, en las sombras, el rigor militar estéril se ha convertido en el pensamiento profundo de Washington ante el altar de San Drone y sus equivalentes (incluidas las fuerzas de operaciones especiales secretas del presidente que van en aumento en las fuerzas armadas). Sí, el mundo sigue siendo un lugar peligroso, aunque mucho menos que en la epoca de la Guerra Fría cuando dos superpotencias estaban a un paso de una guerra nuclear. Pero –aunque sea cada vez más herético decirlo– los peligros que enfrentan los estadounidenses, incluidos peligros relativamente modestos del terrorismo, no constituyen lo peor de nuestro planeta.
La elección de un asesino en jefe, no importa por quién votéis, es peor. La pretensión de que la Iglesia de San Drone ofrezca algún de tipo de soluciones razonables o incluso prácticas en este planeta nuestro, es peor todavía. E incluso peor, una vez que comienza un proceso semejante, es que tenderá a ir continuamente cuesta abajo. Como nos informó la semana pasada el Times, no solo tenemos a un asesino en jefe en el Despacho Oval, sino a un ciber-guerrero perfectamente dispuesto a desplegar un nuevo tipo de armamento, el “gusano” informático más sofisticado que se ha desarrollado, contra otro país con el que no estamos en guerra.
Esto representa un sobrecogedor tipo de imprudencia, especialmente por parte del líder de un país que, tal vez más que cualquier otro, depende de sistemas computarizados, exponiendo a EE.UU. a tipos potencialmente debilitantes de futuras represalias. Una vez más, como en el caso de los drones, la Casa Blanca está estableciendo las reglas globales para todo país (y grupo) que pueda obtener un armamento semejante y salga a la carretera a 200 kilómetros por hora sin que haya un policía a la vista.
James Madison, Thomas Jefferson, George Washington y todos los demás comocían la guerra y no fueron acólitos de los equivalentes de San Drone en el Siglo XVIII, ni de presidentes a los que se podría permitir que convirtieran el mundo en una zona de la muerte. Sabían, por lo menos tanto como cualquiera en nuestro Estado de seguridad nacional actual, que el mundo es siempre un lugar peligroso y que eso no es una excusa para entregar los poderes de la guerra a un solo individuo. No pensaban que un Estado de guerra permanente, un Estado de muerte permanente, o un presidente con la libertad para lanzar a los estadounidenses a estados semejantes era un camino razonable para su nueva república. Para ellos, era de lejos la manera más peligrosa de existir en nuestro mundo.
Los padres fundadores seguramente habrían preferido la democracia republicana a la seguridad. Nunca habrían creído que un hombre rodeado de consejeros y abogados, abandonado a su propio criterio, podría protegerlos de lo verdaderamente importante. Trataron de prevenir esa posibilidad. Ahora tenemos un gobierno y una presidencia que está dedicado a ello, no importa quién sea elegido en noviembre.
Tom Engelhardt, cofundador de American Empire Project y autor de The United States of Fear y The End of Victory Culture es el director de Tom Dispatch.com del Nation Institute. Su último libro, en colaboración con Nick Turse, es Terminator Planet: The First History of Drone Warfare, 2001-2050.
Copyright 2012 Tom Engelhardt
© 2012 TomDispatch. All rights reserved.
Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175551/tomgram%3A_engelhardt%2C_assassin-in-chief/#more

Las atrocidades de los demás

The 4th Media

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

En su perspicaz estudio Ideal Illusions: How the U.S. Government Co-Opted Human Rights [Ilusiones ideales: cómo el gobierno estadounidense cooptó los derechos humanos] el experto en asuntos internacionales James Peck observa: “En la historia de los derechos humanos las peores atrocidades siempre la comete otro, nunca nosotros”, sea quien sea este “nosotros”. Casi cada momento de la historia nos deja innumerables ejemplos de ello. Vamos a fijarnos en los de los últimos meses.
El 10 de mayo se inauguraron los Juegos Olímpicos de Verano en la cuna griega de estos antiguos juegos. Unos días antes había pasado prácticamente desapercibida la carta que dirigió el gobierno de Vietnam al Comité Olímpico Internacional (COI) expresando la “profunda preocupación del gobierno y del pueblo de Vietnam por la decisión del COI de aceptar a la compañía Dow Chemical como patrocinadora global del Movimiento Olímpico”.
Dow Chemical es la empresa que suministró los productos químicos que Washington utilizó desde 1961 para destruir las cosechas y los bosques de Vietnam del Sur empapando el país con Agente Naranja.
Estos venenos contienen dioxina, uno de los cancerígenos más letales que se conocen y que ha afectado a millones de vietnamitas y a muchos soldados estadounidenses. Es muy probable que hasta el día de hoy los abortos y los niños nacidos con malformaciones sean efecto de estos crímenes, aunque dada la negativa de Washington a investigarlo, solo contemos con los estudios de los científicos vietnamitas y de analistas independientes.
A este llamamiento vietnamita en contra de Dow Chemical se han unido el gobierno de India, la Asociación Olímpica India y los supervivientes de la espantosa fuga de gas en Bhopal en el año 1984, uno de los peores desastres industriales de la historia que mató a miles de personas y enfermó a más de medio millón.
Union Carbide, la empresa responsable del desastre, fue adquirida por Dow Chemical, para la cual este desastre es un motivo de preocupación no pequeño. En febrero Wikileaks reveló que Dow Chemical había contratado a la agencia privada de investigación estadounidense Stratfor para controlar a los activistas que están tratando de conseguir indemnizaciones para las víctimas y de que quienes fueron responsables de la catástrofe comparezcan ante la justicia.
Otro crimen muy importante y que ha tenido unos gravísimos efectos persistentes es el ataque de los Marines estadounidenses a la ciudad iraquí de Faluya en noviembre de 2004.
[Antes del ataque a la ciudad] Se permitió salir de ella a las mujeres y niños, si podían hacerlo. Después de varias semanas de bombardeos empezó el ataque con un crimen de guerra cuidadosamente planificado: la invasión del Hospital General de Faluya, en el que se ordenó a los pacientes y al personal tumbarse en el suelo con las manos atadas. Las ataduras se aflojaron en seguida, se había asegurado el complejo.
La justificación oficial fue que el hospital estaba informando de las víctimas civiles y, por lo tanto, se consideraba un arma de propaganda.
La prensa informó de que la mayor parte de la ciudad había quedado reducida a “ruinas humeantes” mientras los Marines buscaban a los insurgentes en sus “madrigueras”. Los invasores prohibieron la entrada a la Cruz Roja. Al no haber una investigación oficial, se desconoce las dimensiones de este crimen.
Si lo que ocurrió en Faluya recuerda a los acontecimientos que tuvieron lugar en el enclave bosnio de Srebrenica, que vuelve a estar de actualidad debido al juicio por genocidio del comandante militar serbio bosnio Ratko Mladic, hay una buena razón para ello. Sería instructivo hacer una comparación honesta, pero no hay peligro de que se haga: una es una atrocidad y la otra no lo es por definición.
Como en Vietnam, algunos investigadores independientes informan de que el ataque a Faluya esta teniendo unos efectos persistentes.
Algunos investigadores médicos han descubierto un incremento dramático de la mortalidad infantil, del cáncer y de la leucemia, incremento que es incluso mayor que los de Hiroshima y Nagasaki. Los niveles de uranio en muestras de aire y del suelo son mucho mayores que en casos comparables.
Uno de los raros investigadores procedente de los países invasores es el Dr. Kypros Nicolaides, director del centro de investigación de medicina en el Hospital del Kingng’s College de Londres. “Estoy seguro de que los estadounidenses utilizaron unas armas que son las causantes de estas deformidades”, afirma Nicolaides.
El profesor de derecho estadounidense y Relator de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Originarios James Anaya informó el mes pasado de los persistentes efectos de una “no atrocidad” mucho mayor.
Anaya se atrevió a hollar un territorio prohibido al investigar las vergonzosas condiciones en las que vive la población originaria estadounidense que queda en Estados Unidos: “pobreza, malas condiciones, falta de resultados en la educación formal (y) enfermedades sociales a unos niveles que exceden con mucho los de otros segmentos sociales de la población estadounidense”, informó Anaya. Ningún miembro del Congreso quiso reunirse con él y la cobertura mediática [dada al informe] fue mínima.
En las noticias han aparecido mucho los disidentes después del dramático rescate del activista chino de derechos humanos ciego Chen Guangcheng.
“La conmoción internacional”, escribió Samuel Moyn en The New York Times el mes pasado, “provocó el recuerdo de anteriores disidentes como Andrei D. Sakharov y Aleksandr I. Solzhenitsyn, los héroes del bloque oriental de otros tiempos que fueron los primeros en convertir ‘los derechos humanos internacionales’ en un grito que unía a los activistas de todo el mundo y en una cuestión fundamental en las agendas de los gobiernos occidentales”.
Moyn es autor de The Last Utopia: Human Rights in History [La última utopía: los derechos humanos en la historia], publicado en 2010. En The New York Times Book Review Belinda Cooper puso en tela de juicio el que Moyn situara el origen de la prominencia contemporánea de estos ideales “en los frustrados pasos dados por (el presidente estadounidense Jimmy) Carter para inyectar los derechos humanos en la política exterior y en los Acuerdos de Helsinki de 1975 con al Unión Soviética”, al centrarse en los abusos de la esfera soviética. En su opinión la tesis de Moyn no es convincente ya que “es mucho más fácil de construir una historia alternativa de su propia cosecha”.
Es cierto: la alternativa obvia es la que ofrece James Peck, al que los medios dominantes apenas tienen en cuenta a pesar de que los hechos relevantes son sorprendentemente claros y conocidos, al menos para los académicos.
Así, en Cambridge History of the Cold War John Coatsworth recuerda que desde 1960 al “hundimiento de la Unión Soviética en 1990 la cantidad de presos políticos, de víctimas de la tortura y de ejecuciones de disidentes políticos no violentos en América Latina superó con mucho a la de los de la Unión Soviética y sus satélites de la Europa del este”. Pero como eran “no atrocidades”, estos crímenes, que en gran parte son atribuibles a la intervención estadounidense, no inspiraron una cruzada de derechos humanos.
Inspirándose también en el rescate de Chen, el columnista de The New York Times Bill Keller escribe que “los disidentes son heroicos”, pero pueden ser “molestos para los diplomáticos estadounidenses que tienen importantes negocios que hacer con países que no comparte nuestros valores”. Keller critica a Washington por no estar a veces a la altura de nuestros valores emprendiendo una acción rápida cuando otros cometen crímenes.
No faltan disidentes heroicos dentro de los dominios de influencia y de poder estadounidense, pero son tan invisibles como la víctimas latinoamericanas. Mirando casi al azar por el mundo encontramos a Abdulhadi al-Khawaja, cofundador del Centro Bahrain para los Derechos Humanos, preso de conciencia para Amnistía Internacional que se enfrenta en estos momentos a morir en la cárcel a consecuencia de una larga huelga de hambre.
Y el padre Mun Jeong-hyeon, el anciano sacerdote coreano que resultó gravemente herido cuando participaba en una multitudinaria manifestación de protesta contra la construcción de una base naval estadounidense en la isla Jeju, llamada Isla de la Paz, ahora ocupada por las fuerzas de seguridad por primera vez desde las masacres de 1948 del gobierno de Corea del Sur impuesto por Estados Unidos.
Y el profesor universitario turco Ismail Besikci, que se vuelve a enfrentar a un juicio por defender los derechos de los kurdos. Ya ha pasado gran parte de su vida en la cárcel debido a la misma acusación, incluso en la década de 1990, cuando el gobierno Clinton suministraba a Turquía enormes cantidades de ayudad militar, en un momento en que el ejército turco perpetraba algunas de las peores atrocidades de la época.
Pero estos casos junto con otros que son demasiado numerosos para mencionarlos son no existentes según los principios oficiales.
Fuente: http://www.4thmedia.org/2012/06/04/somebody-elses-atrocities-ideal-illusions-how-the-u-s-government-co-opted-human-right

jueves, 10 de mayo de 2012

LA VERDAD DE LA INFLACION EN VENEZUELA SUS VERDADEROS RESPONSABLES


LA VERDAD DE LA INFLACION EN VENEZUELA 
SUS VERDADEROS RESPONSABLES
POLITICOS COMANDO VENEZUELA


INFLACION 1994 70.8%
" " 1995 56.6%
" " 1996 103.2%
" " 1997 37.6%
" " 1998 30.0%
" " 1999 20.4% (PRIMER AÑO DE CHAVEZ)
" " 2000 13.4% (SEGUNDO AÑO DE CHAVEZ)
" " 2001 12.3% ( TERCER AÑO DE CHAVEZ)



Sin embargo, todos sabemos lo que ocurrió en Venezuela a partir de
diciembre de 2001. Una oposición irresponsable y enloquecida convocó a
dos huelgas generales, dio un golpe de Estado, saboteó la industria
petrolera, planificó guarimbas, promovió un nuevo alzamiento militar,
acaparó los alimentos, realizó compras masivas de dólares y desató una
campaña internacional destinada a desalentar a los inversionistas
extranjeros. Los resultados no pudieron ser peores para la economía
nacional; todo el esfuerzo realizado de 1999 al 2001 para reducir la
inflación se perdió irremediablemente y tuvimos un 2002 con inflación de
31.2 % y un 2003 con 27%.

Resulta más que evidente que la estrategia de la oposición venezolana era
crear una crisis económica que desencadenara en una crisis política que
obligara al Presidente a abandonar el gobierno. Sin embargo, éste superó
la crisis y encamina al país hacia una estabilización económica.

La inflación de 20 % en 2004 y la reducción de la inflación promedio de
194,3 % a 34,2% evidencia el éxito del gobierno de Hugo Chávez en esta
materia, pues resultados como esto no son la consecuencia de un milagro
de un golpe de suerte.

El negarlo sólo tiene dos explicaciones: ignorancia o manipulación.

viernes, 6 de abril de 2012

Videos del Golpe Fascista: Carmona el breve


Autojuramentación del dictador de facto, Pedro Carmona Estanga, el 12 de abril de 2002.

Capriles Radonski al asedio y asalto de la embajada Cuba en Venezuela. Golpe de estado abril 2002


La Embajada de Cuba en Caracas fue asaltada y hordas de escuálidos y gusanos pretendían asesinar al personal diplomático cubano

Capriles Radonsky: Yo no participé en el golpe de Estado de 2002 ¿entonces quién fue?


Capriles Radonsky: Yo no participé en el golpe de Estado de 2002 ¿entonces quién fue?

12 de abril 2002, Leopoldo López y Enrique Capriles arrestan al ministro Rodriguez Chacín

Policias municipales deteniendo a ministros sin el debido proceso, sin fiscal ni tribunal

La Revolución no será Transmitida



Trata sobre la insurrección que derrotó al golpe de Estado contra el presidente Chávez, es un documental que revela los momentos más dramáticos del proceso revolucionario bolivariano. El film sigue paso a paso las incidencias claves del golpe del 11 de abril de 2002, en Caracas; y la volatilidad de la dictadura más corta en la historia latinoamericana, con apenas 47 horas de duración.

Uno de los aspectos centrales, quizá la razón de ser de la película, es aquél que muestra los registros de imágenes y audios inéditos hasta su edición, donde los canales de televisión confiesan como organizaron el golpe junto a un sector de alto mando militar. Tal manifestación del golpismo convicto y confeso, jamás registrado en la lista de golpes latinoamericanos (se cuentan 283 golpes desde 1929 hasta 2001), constituyen un verdadero impacto periodístico, semiótico y político.

A mediados de 2003, este film obtuvo dos premios europeos como mejor documental periodístico. El siglo XX se ha caracterizado por ser la centuria de la imagen, por dar cuenta de la historia humana con documentos iconográficos; donde la verdad es leída desde la imagen.


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