domingo, 21 de junio de 2009

La Gaviota Humanocrática (Propuesta ideológica para la discusión) VIII


DOS VICTORIAS POPULARES Y

DOS COSECHAS RESTAURADORAS

Las revoluciones comienzan con un cambio en la conciencia. Pueden continuar por

varios caminos, pero tarde o temprano se enfrentan a su encrucijada decisiva, que no es otra

cosa que la economía. Una Revolución se define en última instancia por las

transformaciones de las relaciones económicas que sea capaz de llevar a cabo. Es allí donde

van a cimentarse todos los cambios que la Revolución propone, sin esa base de sustentación,

irremediablemente la Revolución perece victima de su propia incapacidad, y presa fácil de

sus enemigos.

La Revolución Bolivariana, después del 11 de abril y de la huelga petrolera, se

adentró en territorios de deslindes que exigen definir las bases económicas del proyecto. Es

aquí donde se está dando la batalla que definirá el rumbo del país y de la Revolución.

Al inicio en la Revolución Bolivariana, que agrupaba a grupos con los más variados

matices ideológicos, desde la extrema derecha hasta los revolucionarios dogmáticos, se

desarrollaron dos grandes líneas de conducta. Unos, los Restauradores Pragmáticos

Internos, guiados por el viejo apotegma de la oligarquía: “hacer los cambios necesarios para

que todo siga igual”, se dedicaron a tomar los centros neurálgicos del poder: el Tribunal

Supremo de Justicia, la Asamblea Constituyente, y después la Asamblea Nacional, los

ministerios principales, etc. Por medio de esta conducta pudieron establecer alianzas, copar

centros de decisión y por sobre todas las cosas implantar su proyecto económico en La

Constitución y las Leyes. Podemos decir que el proyecto bolivariano se talló a imagen y

semejanza de este grupo restaurador. El proyecto restaurador interno persigue impedir la

fundación de relaciones económicas revolucionarias. Postula la necesidad de estimular la

creación de un capitalismo nacional, el cual, supuestamente, por el mero hecho de ser

nacional solucionará los problemas de la republica e impedirá los males de la globalización

capitalista. De esta manera esperaban granjearse las simpatías de los sectores nacionalistas

del ejército, estimular las pasiones nacionalistas de los más pobres, y por último ganarse las

voluntad de la burguesía criolla (prácticamente inexistente) y de los sectores medios que se

verían beneficiados por esta planificación. En este proyecto convergen los “revolucionarios”

en camino hacia la derecha y los capitalistas de maletín, en búsqueda de un acomodo en la

globalización. Independientemente de los cambios políticos ocurridos, y que los más

conspicuos representantes estén en la oposición, el proyecto Restaurador Pragmático

Interno sigue desarrollándose y tiene plena vigencia.

Simultáneamente, con el desarrollo de este proyecto, se produjo un fenómeno que no

veía el país desde la Guerra Federal: en el pueblo humilde se develó la intuición y la

conciencia de su fuerza. La intuición de la situación de fraude social en que había vivido en

los últimos años, y de la necesidad de una Revolución que corrigiera la injusticia. De esta

manera, nos encontramos en el campo revolucionario con un proyecto Capitalista,

maquillador de la expropiación de la riqueza social, y por otro lado nos encontramos con un

pueblo que clama por cambios profundos que subsanen la situación de injusticia en que ha

vivido desde la conquista.

En estas circunstancias, el campo revolucionario se enfrenta a la oligarquía y la

derrota dos veces. Primero en abril, cuando en la calle pueblo civil y militar da una

demostración de conciencia revolucionaria. Esta victoria de la calle tiene como

correspondiente a los factores restauradores internos, que desde el alto gobierno cosechan el

triunfo popular e imponen la conciliación que estaba en sintonía con sus planes económicos.

Así la Revolución pierde la oportunidad de avanzar hacia formas económicas

revolucionarias. Después, el campo revolucionario vence en la batalla petrolera, y aquí se

presenta la mayor oportunidad en toda la historia de este país de avanzar hacia formas

sociales basadas en la justicia. Con la recuperación de PDVSA por parte del pueblo humilde

(recuperación que duro solamente días), se abrió la posibilidad de hacer una

reestructuración en lo sustancial de la economía nacional que nos llevaran a un nuevo

esquema de relación. Nuevamente la cosecha de este triunfo la hicieron los factores

Restauradores Pragmáticos Internos, interesados en mantener lo esencial de la vieja

situación, movieron sus piezas y consiguieron distraer a los trabajadores petroleros con

metas subalternas, lograron que la reestructuración de la principal industria del país y la

que impregna la conducta de toda la nación se convirtiera en unos simples ajustes

administrativos y subalternas y en muchos casos ridículas cooperativas. En lo sustancial la

empresa sigue siendo la misma. La oportunidad de dotar a la Revolución de unas nuevas

relaciones económicas entre los venezolanos se esfumó. Y la Revolución perdió la

oportunidad de construir su base real.

La Revolución se encuentra en una situación de derrota estratégica (que sólo

puede ser revertida por una acción heroica y creadora de conciencia). Se ha perdido la

oportunidad de dotar de una base real a la conciencia revolucionaria, es decir unas nuevas

relaciones económicas que se correspondan con la nueva conciencia revolucionaria. Se

perdió la oportunidad de restituir el equilibrio entre conciencia y base material. Y todo

tiende hacia el restablecimiento de la conciencia de la dominación sentada en el proyecto

económico de construir un capitalismo nacional que, después de cumplido su papel de

obstáculo para los avances revolucionario, será la puerta de entrada a la globalización más

salvaje. No dar una respuesta popular categórica a la guerra de Irak. El desmantelamiento

de las tarimas populares en PDVSA. Las respuestas desesperadas de los obreros y la

comunidad ante la falta de una reestructuración real y profunda de PDVSA. La conducta

electoralista de alcaldes y gobernadores; son algunos de los indicativos de esa tendencia.)

¿Cómo se expresará esto en el terreno político?

El proyecto de capitalismo nacional, dada su inviabilidad, funcionará en lo político y

en lo económico como una válvula de seguridad contra la Revolución, y una vez cumplido

ese papel será barrido por las formas políticas y económicas de la globalización más

salvajes. Estos cambios pueden llevarse horas o pueden llevarse más tiempo, pero siempre

serán precedidos de una gran represión.

Seguimos manteniendo el criterio de que no hay salida electoral, a la confrontación

(que algunos llaman crisis). Los propugnadores de un Capitalismo nacional y de su forma

política, una suerte de neopuntofijismo, se equivocan: ante la debilidad del movimiento

popular (su desmovilización de variadas formas, entre ella la electoral), la oligarquía

impondrá el terror. Las elecciones no son salida a la confrontación. En este momento, sólo

son maniobras de los restauradores para desmovilizar al pueblo y deslegitimar al

gobierno. Ellos no reconocerán su derrota, sin embargo hablarán de un fraude hecho por un

gobierno dictatorial y estarán en mejores condiciones para enfrentarnos, ya que vendremos

golpeados por las tensiones propias de una elección tradicional (divisiones, pugnas por los

puestos, apetencias personales, compromisos por recursos, veedores internacionales, etc.)

En cualquier caso, la Revolución ha perdido terreno y perdido la iniciativa política.

Sólo queda el liderazgo del Comandante Chávez, que ellos tratan de horadar,

despojándolo de la carga revolucionaria y debilitando sus planteamientos. El liderazgo no

cuenta con un partido sólido, y en el campo gubernamental ya se ven en la televisión las

cuñas electorales (especie de sálvese el que pueda) de los mercenarios que quieren

participar en el carnaval electoral que será la tumba de la Revolución.

La Gaviota Humanocrática (Propuesta ideológica para la discusión) VII

Etapa de la consolidación revolucionaria 

De esta manera arribamos a los días que corren, que podemos llamar la etapa de las 

grandes definiciones. No es extraño, entonces que veamos saltos de talanqueras 

sorprendentes, reacomodos inauditos, dignidades derretidas, todo explicado por la 

ideología que sustenta las acciones. Una restauración monitoreada por la Oficina de 

Transición, se presenta coherente, capaz de corregir sus fallas, que ha tomado la calle y ha 

pasado a la ofensiva política, actuando en todos los terrenos, militar, jurídicos, políticos, 

conspirativos.  Con un plan estratégico de transición listo, lo que augura un pronto 

acuerdo táctico y nuevos intentos de restauración. 

La ofensiva enemiga ha hecho aflorar las grandes fallas del proceso, y también los 

grandes aciertos. La restauración ha conseguido horadar las bases materiales de la 

Revolución Bolivariana, eso debemos reconocerlo con valentía. En contraste, el gran logro 

de la Revolución ha sido despertar la esperanza de redención de los humildes. Abrir la 

posibilidad de transformar la intuición de cambio en conciencia. Esta posibilidad 

configura, sin duda una situación prerrevolucionaria. Decimos claramente que Venezuela 

está en una situación prerrevolucionaria. Más allá de los problemas, de los errores, 

tenemos en esto nuestro gran logro, un logro que opaca, aunque no difiere la solución de 

las fallas y errores (es más, en esta etapa será preciso construir los instrumentos de 

cambio que no se pudieron alcanzar en la etapa anterior y avanzar en una radicalización 

del proceso, so pena de perecer en el intento). Cuando un pueblo adquiere conciencia, la 

Revolución deja de ser una posibilidad y se transforma en una realidad invencible. Esta 

verdad la saben los oligarcas y por eso atacan a muerte a la Revolución bolivariana  

Perspectivas inmediatas de la Revolución Bolivariana 

 El gran problema que tiene frente a sí la Revolución Bolivariana es el de los equilibrios en 

el proceso de ruptura con el pasado y en la continuidad de la obra revolucionaria. Hacer 

mayor hincapié del necesario en la continuidad con el pasado nos pudiera llevar a una 

fase regresiva, en tanto que una ruptura demasiado radical y extemporánea con éste nos 

pudiera hacer saltar al vacío y convertirnos en los propios artífices de la derrota 

revolucionaria. Es por ello que cuando se enfrenta un proceso de creación social de esta

naturaleza, cuando avanzamos hacia lo nuevo en estas difíciles condiciones, es de la 

mayor importancia la calma y la ecuanimidad, junto a la más decidida postura 

revolucionaria.  

Para empezar, es preciso señalar que en las actuales condiciones no es posible continuar 

el proceso sin una radicalización del mismo, sin una profundización que nos permita una 

gobernabilidad a las fuerzas revolucionarias, para llevar a cabo los cambios en una 

estabilidad política relativa.  

¿Qué quiere decir profundizar la revolución en las actuales circunstancias?  Profundizar 

la revolución, en primer lugar, significa rescatar la autoridad del Estado y las 

instituciones revolucionarias, controlar y aplicar la ley a las actividades y las instituciones 

contrarrevolucionarias. Significa avanzar hacia un programa económico, político y social 

que se adecue a las nuevas condiciones nacionales e internacionales en las que se 

encuentra el país. Radicalizar las conquistas sociales hacia los sectores más 

comprometidos con el proceso, organizar a la población, avanzar hacia una dirección 

colectiva, construir un instrumento político, entre otros.  

Para dar este paso sería preciso convocar en corto plazo a un Congreso o una Conferencia 

Nacional por la Patria y la Revolución Bolivariana, de la que deberían salir objetivos 

precisos para dar los pasos necesarios en el futuro inmediato. Algunas de las 

recomendaciones que nos permitimos hacerle para superar la situación actual de la 

Revolución Bolivariana son las siguientes:  

1. No se ha podido concretar una dirección política del proceso. Toda obra humana 

requiere una dirección y si es una obra de gran envergadura en algún momento se hará 

visible la necesidad de avanzar hacia una conducción colectiva. Todo ejército tiene un 

Estado Mayor, que de manera colegiada discute y decide los pasos a dar. A nosotros nos 

falta un Estado Mayor político, dotado de una estrategia clara que guíe a la Revolución en 

su faceta de construcción y en la confrontación con la oligarquía restauradora.  

2. La organización del pueblo ha sido dejada poco menos que al espontaneísmo. Es 

imperativo organizar al pueblo, los intentos de hacerlo hasta ahora muestran magros

resultados. Es necesario una visión clara de cómo organizar, desechando las desviaciones 

anarquista y espontaneístas. 

3. Es ineludible reconstruir al partido de la Revolución Bolivariana, fundamentado en 

una teoría clara, llamado a ser  la columna ética, la reserva combativa y la organización 

que debe garantizar la continuidad de la Revolución. 

4. Es impostergable un programa de la Revolución, en el que lo económico tenga lugar 

de privilegio. Un programa que afirme las bases materiales y espirituales  para la 

revolución. La ética y la espiritualidad bolivariana no saldrán de las buenas intenciones, 

sino de las estructuras materiales y económicas que contribuyan objetivamente al 

nacimiento y la consolidación social de esta espiritualidad y de esa ideología. Si no 

avanzamos hacia formas económicas colectivas y sociales, por lo menos en las formas 

parciales que hoy son factibles, no podremos de ninguna manera construir una 

espiritualidad bolivariana patriótica y solidaria.   

5. Política de cuadros. Es relevante destacar que se viene gestando un proceso 

espontáneo, pero dinámico, donde de cada confrontación están emergiendo nuevas 

figuras jóvenes con verdadero arraigo popular, una fidelidad hasta la muerte con el 

proyecto bolivariano y el Comandante Chávez, pero no comprometidos con las viejas 

formas de hacer política. Para ellos está claro que es necesario borrar del horizonte y del 

acervo cultural del revolucionario bolivariano el derrotismo de la frase “no se puede”, y 

que es preciso caminar junto a la más amplia participación popular en la búsqueda de 

formas nuevas y más creativas de avanzar la Revolución Bolivariana en esta difícil 

coyuntura nacional y mundial. 

6. La opción pacífica y la institucionalidad democrática. Respecto a la opción pacífica,

democrática e institucional es preciso decir que hasta hoy se observan confusiones sobre 

el tema. La opción pacífica quiere decir, no armada, pero no significa renunciar a la 

violencia social. Toda institución o todo Estado, para imponer el orden, la autoridad y 

llevar a cabo las transformaciones que se plantea, requiere del uso de una cuota de 

violencia social, que no está reñida ni con la democracia ni con la institucionalidad. Por 

otra parte, cuando se habla de opción institucional y democrática es preciso aclarar, que si 

se quiere cambios es necesario no quedar atrapados en las formas viejas y representativas 

de la institucionalidad y la democracia burguesa. Es una prioridad avanzar hacia formas 

nuevas de institucionalidad y de democracia popular que permitan una mayor 

gobernabilidad. Hay que ir hacia niveles superiores de participación social y estabilidad 

política, producto de la hegemonía social bolivariana, que permitan llevar a cabo los 

cambios en una paz social relativa. Nadie debe ilusionarse y esperar que los grupos 

nacionales e internacionales, cuyos intereses puedan ser perjudicados, serán 

neutralizados por la vía de ninguna concesión, conciliación o negociación. En cualquier 

variante que no sea la salida de Chávez, ellos continuaran profundizando su labor de 

zapa contrarrevolucionaria. 

7. En lo económico, aún es preciso transitar de los éxitos macroeconómicos a los 

microeconómicos. Se necesita mantener la estabilidad macroeconómica, pero comenzar a 

estimular la economía real, a los distintos sectores productivos. Estimular formas 

colectivas de producción frente a las tradicionales expresiones de propiedad individual. 

No es posible mantener una alianza con el sector financiero transnacional, que por su 

propia naturaleza económica y política es aliado del neoliberalismo transnacional y 

seguirá tratando de descapitalizar al país. Su clara postura política la demostró su 

representante Salvatierra, cuando en los días del golpe y a pesar de todos los beneficios 

que ha recibido la banca en estos años, se pasó al bando de la reacción. Lo mismo sucedió 

con el sector importador nacional. En cambio, los productores nacionales, que son los 

generadores naturales de puestos de trabajos y aliados imprescindibles del proceso 

bolivariano fueron ahogados con las medidas macroeconómicas. En no pocas veces 

maltratados y convertidos en muchos casos, en enemigos del proceso.   

8. También es necesario avanzar en una estrategia para el control de PDVSA. Para 

nadie que pretenda un proyecto de desarrollo será posible un cambio en Venezuela, sino 

se controla la principal fuente de recursos y de subversión del país. Pero ello debe 

realizarse apegado a una táctica y una estrategia, que debe contar de manera inevitable 

con la más amplia participación popular y de todas las estructuras y resortes de poder del 

proceso bolivariano en sus distintas fases de implementación. 

9. Es de la mayor importancia cuidar las medidas de corte populista, la entrega de 

créditos puede y debe valorarse como una forma de ayuda. Pero, es mejor 

económicamente si esa forma de ayuda contribuye a la formación de actores económicos 

reales y no a la dilapidación de recursos.  

10. Es preciso iniciar una reforma estructural de los Ministerios, pero los resultados 

económicos no pueden esperar a la conclusión de este proceso. Los ministerios 

económicos y productivos están controlados por una burocracia, que en lo esencial 

responde a los intereses de la oposición y bloquea los resultados económicos bolivarianos. 

Es por ello que se hace preciso subordinar a la presidencia a grupos ad hoc, con tareas 

económicas, políticas y sociales claves, que permitan evidenciar resultados en el corto 

plazo. 

11. Desde el punto de vista político, en esta etapa es claro que debe estructurarse una 

dirección colectiva del proceso, las organizaciones sociales y populares que le den piso 

político y posibilidades de gobernabilidad, para más tarde avanzar paulatinamente y por 

pasos a la formación de una estructura política: un partido o una organización unida. 

También es importante crear una nueva estrategia en el legislativo y en las instituciones 

de toma de decisiones que permitieran ampliar las bases de participación popular y la 

implementación real de la democracia participativa. Finalmente, la transformación más 

profunda de los organismos de inteligencia, la policía y otras instituciones que son 

imprescindibles para mantener el orden, la gobernabilidad y la autoridad de cualquier  Estado.  

12. En lo que al terreno social se refiere, la nueva fase bolivariana debe ser declarada 

como la conquista de los cerros bolivarianos con proyectos de autogestión y de 

organización política y popular de sus habitantes. Los procesos políticos no avanzan por 

mucho tiempo sobre la base de la espontaneidad y el entusiasmo. Los hombres se unen y 

se organizan en torno a conquistas y logros sociales. Es por ello que el proceso corre el 

riesgo de perder apoyo en sectores relevantes de lo popular, si no consigue entregar en 

corto plazo conquistas sociales de cierta relevancia social y económica.  

Meses después de publicado el anterior documento, sucedía el sabotaje petrolero de diciembre 2002, 

que dio como resultado la derrota aplastante de la oligarquía petrolera y cambió el paisaje político 

nacional de manera radical. Momentáneamente, la oposición fascista perdió vigencia y la lucha 

interna dentro del bolivarianismo pasó a primer plano. En mayo del 2003 se publico este artículo, que 

resume las fuerzas que para ese momento estaban pugnando en la escena nacional.  

viernes, 19 de junio de 2009

Declaración de la Asamblea Nacional de Cuba: Cruel ensañamiento con nuestros Cinco hermanos


La Corte Suprema de Estados Unidos anunció hoy, sin más explicaciones, su decisión de no revisar el caso de nuestros Cinco compañeros injustamente encarcelados en aquel país por luchar contra el terrorismo anticubano auspiciado por los gobernantes norteamericanos. Los jueces hicieron lo que les pidió la administración de Obama.


A pesar de los sólidos argumentos esgrimidos por los abogados de la defensa ante las evidentes y múltiples violaciones legales cometidas durante todo el proceso, y desconociendo el universal respaldo a esta petición, expresado en una cifra sin precedentes de documentos de “amigos de la Corte”, entre ellos, de 10 premios Nobel, centenares de parlamentarios y numerosas organizaciones de juristas internacionales y norteamericanos y de destacadas personalidades políticas y académicas, la Corte Suprema rechazó el caso, ignorando el reclamo de la Humanidad y su obligación de hacer justicia.


Una vez más se manifiesta la arbitrariedad de un sistema corrupto e hipócrita y su cruel ensañamiento con nuestros Cinco hermanos.


Nuestra lucha hasta lograr su liberación no disminuirá ni un instante. Ahora es el momento de reforzar nuestras acciones, sin dejar ni un solo espacio por cubrir ni una sola puerta por tocar.


Estamos seguros que Gerardo, Antonio, Fernando, Ramón y René continuarán, como lo han hecho durante estos casi 11 años, encabezando esta batalla.


Ante la infame decisión Gerardo Hernández Nordelo declaró:


“Basado en la experiencia que hemos tenido, no me sorprende la decisión de la Corte Suprema. No tengo ninguna confianza en el sistema de justicia de los Estados Unidos. Ya no queda ninguna duda de que nuestro caso ha sido desde el principio un caso político porque no solo teníamos todos los argumentos legales necesarios para que la Corte lo revise, sino que contamos con el creciente apoyo internacional reflejado en los Amicus presentados a la Corte en nuestro favor. Reitero lo que dije hace un año atrás, el 4 de junio de 2008, que mientras quede una persona luchando fuera, nosotros seguiremos resistiendo hasta que se haga justicia”.


La lucha debe multiplicarse hasta obligar al Gobierno norteamericano a poner fin a esta monstruosa injusticia y devolverles la libertad a Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.


Presidencia de la Asamblea Nacional del Poder Popular


15 de junio de 2009

martes, 16 de junio de 2009

Que significa ser Venezolano!?

Esto lo encontré en un blog, y lo transcribo tal cual, pues me pareció genial, escrito por una chilena.

¡Ah, los venezolanos. ..
que difícil pregunta!
Los venezolanos están entre ustedes pero no son de ustedes.
Los venezolanos beben en la misma copa la alegría y la amargura.
Hacen música de su llanto y se ríen de la música.
Los venezolanos toman en serio los chistes
y hacen chistes de lo serio.
No creen en nadie y creen en todo.

¡No se les ocurra discutir con ellos jamás!
Los venezolanos nacen con sabiduría.
No necesitan leer, ¡todo lo saben!
No necesitan viajar, ¡todo lo han visto!

Los venezolanos son algo así como el pueblo escogido,
por ellos mismos.
Los venezolanos se caracterizan individualmente por su simpatía e inteligencia y,
en grupos, por su gritería y apasionamiento.

Cada uno de ellos lleva en sí la chispa de genios
y los genios no se llevan bien entre sí,
de ahí que reunir a los venezolanos es fácil, pero unirlos es casi imposible.

No se les hable de lógica, pues eso implica razonamiento y mesura
y los venezolanos son hiperbólicos y exagerados.
Por ejemplo, si te invitan a un restaurante a comer,
no te invitaron al mejor restaurante del pueblo,
sino al mejor restaurante del mundo.
Cuando discuten, no dicen: No estoy de acuerdo contigo
sino ¡Estas completamente equivocado!

Tienen tendencias antropofágicas;
así entonces ¡Se la comió! es una expresión de admiración
y 'comerse un cable' es señal de una situación critica.
Llamarle a alguien 'pajúo' es un insulto lacerante.

El venezolano ama tanto la contradicción
que llama monstruos a las mujeres hermosas
y bárbaros a los eruditos.

Si te aqueja alguna situación de salud te advierten
¡Mano, debiste hablar conmigo para llevarte donde un pana mío médico que es un tiro al piso!

Los venezolanos ofrecen soluciones antes de saber el problema.
Para ellos nunca hay problema.
No entienden por qué los demás no les entienden
cuando sus ideas son tan sencillas
y no acaban de entender por que la gente
no quiere aprender a hablar español como ellos.

¡Ah, los venezolanos. ..
No podemos vivir mucho con ellos,
pero es imposible vivir sin ellos!


(Sin comentarios.... :o(, no hay mejor gente que los Venezolanos!)


miércoles, 10 de junio de 2009

La Gaviota Humanocrática (Propuesta ideológica para la discusión) VI

La etapa de la construcción de  instrumentos de cambio de la Revolución Bolivariana 

Sin ánimos de buscar una periodización estricta podemos afirmar que la etapa 

Constitucional y de legitimación electoral concluyó en diciembre del 2000. Desde 

entonces, en el mes de enero del 2001 se debió iniciar una fase de construcción de los 

instrumentos económicos, políticos, sociales e institucionales que permitieran 

implementar los cambios prometidos por la Revolución Bolivariana.  

En este punto, es preciso decir que desde el inicio de la segunda etapa de gerencia de la 

Revolución Bolivariana, el proceso bolivariano se estancó por distintos factores, entre los 

que se encuentran la falta de claridad sobre los objetivos a seguir, las contradicciones 

internas entre las distintas tendencias del proceso, así como la labor de zapa del enemigo 

interno y externo. La tendencia del miquelenismo, que entonces se consideraba 

hegemónica sobre el proceso, obstaculizó lo más posible los cambios necesarios. Se opuso 

a la transformación del partido y a la organización de las bases sociales. De ahí su postura 

contra el MBR-200 y los Círculos Bolivarianos, pretendió privatizar las pensiones, 

controló y manipuló la asamblea con todo tipo de conciliaciones subrepticias con distintos 

sectores de oposición, manejando al MVR a su antojo. Es necesario reconocer como un 

logro importante de la etapa la salida del miquelenismo con toda la influencia negativa y 

el daño que le ocasionó al proceso bolivariano. 

Al realizar un balance de esta etapa, que todavía no ha concluido, tenemos que señalar 

críticamente lo siguiente: no se transitó y todavía no se acaba de avanzar hacia una 

economía productiva que estimule formas de producción colectiva y aumente la 

producción de empleos. No se evidencia una concepción clara sobre el rumbo de la 

economía y sus estrategias de desarrollo.  

En lo político el MVR continuó perdiendo peso específico en la política nacional, lo que 

no sólo es expresión de los dirigentes que lo integran, sino de la naturaleza y los objetivos

electorales para los cuales fue diseñada la organización. El Polo Patriótico se extinguió 

de manera extemporánea al no poder transitar de una alianza política electoral a una 

verdadera alianza política bolivariana. Muchos de sus integrantes fueron mal atendidos 

en su calidad de aliados. El Comando de la Revolución, institución que supuestamente lo

sustituye, no acaba de ocupar su papel e incluso se anuncia como una instancia asesora, 

cuando lo que se necesita es una dirección colectiva. Su manera de constitución “a dedo” 

en ningún caso ayuda a su verdadera representatividad y prestigio entre los distintos 

sectores revolucionarios y sociales del país.  

Las organizaciones sociales y populares que debían constituirse en verdaderas estructuras 

nacionales de movilización y organización del pueblo, no son más que siglas vacías. La 

organización de mujeres o la Fuerza Bolivariana de Mujeres no existe, por lo menos no 

como una estructura nacional. Ni siquiera tiene una dirección, un local y una estructura 

con objetivos claros para el movimiento de mujeres. El movimiento juvenil está en crisis. 

Es incomprensible que la Fuerza Bolivariana Juvenil se hubiera creado sin una estructura 

y una dirección nacional, sin un programa de trabajo nacional. Sus dirigentes deben ser 

jóvenes revolucionarios realmente dedicados a la actividad juvenil. Finalmente, la Fuerza 

Bolivariana de los Trabajadores en estos momentos no se sabe si realmente existe. Este 

movimiento ha sido uno de los más erráticos. No posee una agenda sindical real. No es 

posible que a los sectores obreros, la mayoría de los cuales no están partidizados, sólo se 

le plantee un apoyo incondicional a Chávez, cuando es preciso establecer una agenda 

sindical bolivariana, que incluya las reivindicaciones históricas de los trabajadores y 

permita acercar incluso a los obreros no chavistas. Los dirigentes sindicales deben ser 

verdaderos sindicalista y no parlamentarios o funcionarios gubernamentales. Ellos deben 

estar en los portones con los obreros, defendiendo sus reivindicaciones y no en 

permanentes sesiones parlamentarias, que los alejan de su actividad sindical real y del 

reconocimiento de sus bases.  

Los Círculos Bolivarianos fueron una excelente iniciativa que ha penetrado el imaginario 

popular y cuenta con buen apoyo entre las bases. Pero no debemos exagerar su eficacia 

real. Mientras que no se conviertan en una estructura nacional, con dirigentes escogidos 

desde la base, con objetivos y programa precisos, una relativa autonomía del partido y no 

subordinados al Estado, estos no darán el salto esperado. 

Finalmente, es preciso decir que en esta fase se dio un paso de una importancia relevante 

que fue la aprobación de las 49 leyes que integran la Ley Habilitante y que para la 

oposición constituyó un indicador importante de la disposición de la dirección 

bolivariana de avanzar hasta las últimas consecuencias. Esta fase de concreción, signada 

por las leyes de la Habilitante,  por la reafirmación de la soberanía, la promoción de 

bloques regionales; la creación de los instrumentos financieros sociales, determinó el 

afloramiento descarnado de las diferencias. 

El estancamiento del proceso en generar las estructuras y las transformaciones 

económicas, políticas y sociales que requiere la etapa, las contradicciones internas dentro 

de la Revolución Bolivariana y la salida del miquelenismo junto a la aprobación de la Ley 

Habilitante crearon el caldo de cultivo para la reanimación de la oposición con los 

mismos postulados que venía planteando desde el 1999. La derecha, envalentonada por 

un creciente apoyo internacional, por los desprendimientos del bolivarianismo y atizados 

por la necesidad de impedir a toda costa la concreción de la Revolución, comienza a 

movilizarse y aparece con fuerza en la calle. Se presenta bien dirigida y con alta 

capacidad de maniobra. Entramos en una fase de alta turbulencia, de crisis profunda, una 

etapa de preparación para la confrontación final. En estas etapas las posiciones 

ideológicas son determinantes y las fuerzas se agrupan de acuerdo a ellas desechando 

otras afinidades. Los bandos en disputa saben que esta en juego el futuro de Venezuela: o 

la Revolución avanza, o la restauración triunfa, no hay espacio para las medias tintas. 

Esta etapa tiene uno de sus puntos culminante con la crisis de PDVSA, que merece un 

documento aparte y de la cual sólo adelantaremos que es el nudo Gordiano político y 

económico de Venezuela. El otro punto culminante fue el 11 de abril, cuando las 

contradicciones estallaron y adquirieron características violentas. El golpe nos sitúa en 

una nueva etapa, ya la oligarquía paso la frontera entre  la legalidad y la ilegalidad, 

cuando esto ocurre, el camino de la subversión ha quedado abierto y con toda seguridad 

será nuevamente transitado; los períodos de calma, son únicamente preparación para la 

nueva confrontación que es inevitable.  


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